falsa felicidad

Así fue la boda de Marisol y Carlos Goyanes: una ceremonia de 15 minutos, 4.000 fans en la Iglesia y una tarta de 10 pisos

Madrid casi se paraliza. La niña prodigio que había hecho soñar a varias generaciones, Marisol, se casaba. La aglomeración fue tal que hubo que acortar la ceremonia. Pero algo había en la mirada de los novios que no sugería la felicidad perfecta con la que soñaban los fans.

Marisol y CArlos Goyanes, el día de su boda. / archivo abc

Elena Castelló
Elena Castelló

Aquel 16 de Mayo de año 1969, Madrid casi se paralizó. Marisol, la niña prodigio que había enamorado a los españoles desde hacía una década, se casaba con Carlos Goyanes , su primer novio, hijo de su productor, Manuel Goyanes, a quien ella debía toda su carrera. Marisol había sido descubierta por Goyanes cuando tenía apenas 10 años y comenzó a vivir con su familia para que Goyanes pudiera controlar todos sus pasos. Marisol no tuvo infancia, entre ensayos, clases de baile, canto e interpretación, giras, grabaciones de discos…

Aislada del mundo, era cuestión de tiempo que se enamorara de Carlos Goyanes. Él tenía 16 años y ella 14 cuando surgió su romance que, a principio fue secreto. Pero, cuando se descubrió, empezaron las idas y venidas. Finalmente, decidieron casarse cuando ella tenía 21 años y él 23. Entre los invitados estaban todas las folklóricas, grandes estrellas del cine español de la época, políticos, aristócratas… Todo estaba planificado para que fuera una boda perfecta.

Pero si algo destaca en las fotografías de aquella ceremonia es la cara de cansancio de los novios y la seriedad de la novia. España veía el sueño cumplido de una niña humilde convertida en estrella. Pero lo que ella sentía en aquel momento era que se estaba equivocando irremediablemente.

Convite en El Retiro

Pero ese día, Marisol estaba bellísima, con un vestido que se convertirá en un icono, un diseño de organza con flores bordadas y un velo en forma de gran pañuelo que cubre su cabeza. Alrededor de la iglesia de San Agustín de Madrid se agolparon 4.000 personas, y el ambiente dentro del templo era tan sofocante, con tal griterío, que la ceremonia duro tan solo 15 minutos. Después hubo convite en El Pavillón, en El Retiro.

Carmen Sevilla y su entonces marido Augusto Algueró , compositor de muchas de las canciones de Marisol, Rocío Dúrcal, Miguel Ríos, los Calvo Sotelo, el marqués de Villaverde o Jaime de Mora y Aragón, hermano de la reina Fabiola, estaban entre los asistentes. Massiel, que se vistió de blanco, acabó con su modelo hecho jirones por el acoso de la multitud –dicen que fueron las fans airadas de Marisol por atreverse con ese color, que solo debía utilizar la novia– y tuvo que cambiarse.

Marisol y Carlos Goyanes, en una imagen de archivo. / GTRES

Después del ágape, los novios, siempre serios, cortaron una tarta de 10 pisos. Y tras saludar, besar y recibir felicitaciones de los invitados, se marcharon pronto. La noche anterior se había celebrado una fiesta en «Gitanillos», la sala de fiestas en la que trabajaba Carlos Goyanes como relaciones públicas. Marisol apareció vestida con una túnica, el pelo suelto y una corona de laurel.

La cantante y actriz vio en su matrimonio con Carlos Goyanes una manera de independizarse y ser, por fin, una mujer, no una estrella infantil. Había trabajado sin parar para sacar a su familia adelante. «No teníamos hambre, pero pasábamos fatigas. Éramos pobres, pobres de verdad», contaría Marisol más tarde. Su familia vivía en una corrala, en Málaga, con otras 40 familias. Tras firmar su primer contrato con Goyanes, éste decide que la niña va a vivir con su familia, como si fuera una más de sus hijos. De esta forma podrá estudiar y educarse. En los primeros meses vive con ella su madre, pero luego regresará a Málaga.

La cantante y actriz Marisol, en una imagen de archivo. / GTRES

Dos abortos

Pocos meses antes de la boda, llegó la pedida de mano y Carlos se trasladó de su casa a un piso de soltero, para evitar habladurías. Aquella iba a ser una boda de ensueño. Pero ni la madre de Marisol, ni su padre, la veían con buenos ojos. Tampoco Manuel Goyanes, porque perdía a la estrella que le había hecho millonario. Marisol quería dejar de trabajar y ser madre, aunque se planteaba todavía hacer algunas películas.

Los novios se fueron de luna de miel al Algarve. Pero los sueños de Marisol no se cumplieron. El control de su familia política seguía existiendo a través de Carlos. Tuvo dos abortos, por una malformación del útero que solucionó tras pasar por quirófano. Pero ya no hubo más embarazos con Carlos Goyanes. La relación terminó en 1972. Goyanes inició un noviazgo con Cari Lapique y Marisol puso ser, por fin, Pepa Flores. Su gran amor, el bailarín Antonio Gades, le esperaba a la vuelta de la esquina.