Drama familiar

La tragedia personal de Marisa, la hermana de Arantxa Sánchez Vicario: cómo la prematura muerte de su marido marcó su vida

Marisa perdió a su marido en julio de 2013 cuando Arantxa Sánchez Vicario estaba enfrentada en los tribunales a su familia y su padre muy enfermo.

Arantxa Sánchez Vicario, a la salida de los juzgados. / gtres

Juanra López
Juanra López

Arantxa Sánchez Vicario perdió a una de sus grandes aliadas, su hermana Marisa, la menos conocida del clan, cuando decidió emprender una guerra sin cuartel contra sus padres a los que acusó de apropiación indebida y malversación de caudales. Toda la familia, que ahora ha decidido pasar página, dio un paso al lado y dejó a la mejor tenista española de todos los tiempos predicando en el desierto.

Han pasado doce años desde la publicación de 'Arantxa ¡Vamos! Memorias de una lucha, una vida y una mujer', un libro que realizaba un relato demoledor de sus relaciones familiares en el que contó con la aquiescencia de su ex marido, Josep Santacana . Ambos han comparecido en estos días ante el 25ª Juzgado de lo Penal de Barcelona, acusados de un delito de insolvencia punible o alzamiento de bienes, por el que se enfrentan a cuatro años de cárcel y 6 millones de euros en concepto de responsabilidad civil. La extenista ha llegado a un acuerdo con la fiscalía y la acusación particular, el banco de Luxemburgo, para evitar la prisión y se rebajaría la petición de cárcel a dos años.

Marisa Sánchez Vicario, que era quien se había encargado de llevar la agenda de su hermana Arancha, era una de las personas de su máxima confianza. Una unión muy estrecha se quebrantó por esa relación sentimental con Santacana , que su familia desaconsejó y de la que ella ahora se arrepiente. También del dolor causado a sus padres, como pudo comprobarse cuando la jueza le sacaba a colación en la primera jornada de la vista oral y rompió a llorar inconsolablemente.

Dos pérdidas familiares muy importantes en apenas 48 horas

En efecto, Emilio Sánchez, el patriarca de la familia, estaba muy enfermo (padecía cáncer de colon y alzheimer) cuando Marisa Sánchez Vicario perdió a dos familiares muy importantes en menos de 48 horas. A principios de julio de 2013 falleció en Pamplona su tía Margarita Vicario y cuando Marisa y su marido, Antoni Colomina, regresaron a casa después del sepelio en Barcelona él se desplomó, el día 4 de ese mes, delante de su mujer y su hija. Para determinar la causa de la muerte, que previsiblemente era un infarto, se le realizó la autopsia y Marisa tuvo que recibir tratamiento porque se encontraba en estado de shock.

Consciente del momento mediático tan complicado que estaban viviendo, Marisa Sánchez Vicario emitía un revelador comunicado: «Desde nuestro más escrupuloso respeto al trabajo periodístico, pido, en nombre propio y en el de mi hija, que se entienda nuestra voluntad y deseo de vivir este inmenso dolor con la privacidad y en la intimidad que necesitamos». Un comunicado que coincidía casi en el tiempo con el emitido por sus padres, que apelaban a la reconciliación familiar: «Ojalá llegue el día en que (Arantxa) considere que sus hijos merecen tener además otros abuelos, tíos y primos. Nuestros brazos (los míos y los de Emilio) siempre estarán abiertos».

Arantxa, junto a sus hermanos. A su derecha, su hermana Marisa. / getty

Tres años después de perder a su marido, Marisa Sánchez Vicario perdió a su padre, Emilio, que falleció en febrero de 2016 y a cuyo funeral no dejaron acceder a Arancha, con el consiguiente escándalo, porque acudió acompañada por su todavía marido, Josep Santacana. Marisa Sánchez Vicario se ha volcado en el cuidado de su madre, Marisa, ahora que los lazos familiares están restablecidos, pero sigue apartada del mundanal ruido. Actualmente reside en el Maresme, según desveló la periodista Silvia Taulés, donde llevaban una vida familiar muy tranquila antes de la muerte de Antoni.

Su pasado como tenista y su presente empresarial

En la actualidad, Marisa tiene 59 años y en su pasado muy remoto quedan sus intentos de convertirse en campeona de tenis. Su mayor ranking fue el 169 de la ITF en diciembre de 2001. Pasó por el Real Club de Tenis Barcelona, como sus tres hermanos, Emilio, Javier y Arantxa, e incluso formó parte del equipo de la Copa Federación, el equivalente femenino de la Copa Davis. Sin embargo, al ver que su carrera no daba sus frutos decidió abandonar el deporte de élite, pero no su afición por el tenis que, ha seguido practicando como divertimento.

De su vida profesional debemos destacar que es presidenta de la Fundación Emilio Sánchez Vicario que su hermano creó en 2010 porque «me gustaría devolverle al tenis y a diferentes sectores necesitados de la sociedad la posibilidad de que a través de la fundación puedan mejorar su forma de vida, con los valores del deporte y la formación», según deja de manifiesto el extenista en la web de la misma.

Durante este tiempo ha estado vinculada también al negocio familiar de su marido, Antonio Colomina y su hermana Laura. Se trata de Casa Colomina, dos confiterías de Barcelona, especializadas en el turrón de Xixona, donde siguen manteniendo la producción. Su origen se remonta a 1908. Sus antecesores eran temporeros del turrón, lo elaboraban en la localidad alicantina y antes de las fiestas navideñas se trasladaban a la Ciudad Condal para venderlo.

También desvelaba Vanitatis que Marisa Sánchez Vicario estaba vinculada a Tennis&Friends, una empresa dedicada a la «compraventa, arrendamiento no financiero, gestion y explotacion de fincas rusticas y urbanas, en especial centros de ocio, clubs e instalaciones deportivas, centros pecuarios, hostelería, escuelas de formación y deportivas». Además de figurar en el registro mercantil en ES School, una escuela de su hermano Emilio, con dos sedes, una en Barcelona y otra en Naples (Florida). Allí los estudiantes internacionales no sólo pueden sacarse el bachillerato, con la pretensión de acceder a las mejores universidades, también aprender los valores del deporte y la superación.

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