La boda de Isabelle Junot y Álvaro Falcó sigue dando para mucho, tanto como para descubrirnos personajes estilosos de la alta sociedad como Amparo Corsini o su hija Manuela Falcó Corsini . Pero uno de los puntos fuertes del enlace del año, además del paseíllo fashion hasta la iglesia, fue sin duda volver a sacar a la luz a dos especialistas en eludir los focos: Marta Chávarri , la madre del novio, y la tía de Álvaro Falcó, María Chávarri.
La primera fue la madrina de la ceremonia, musa de la España ochentera y protagonista absoluta de las portadas del corazón durante años. Pero aún con estas credenciales Marta Chávarri consiguió hacerse invisible a los medios de comunicación en la boda de su propio hijo. Todo un logro. Por su parte María Chávarri sí nos dio la ocasión de volver a verla tras más de una década de luz de gas, desde su divorcio en 2016, caminando bajo un mantón de manila y acompañada de su hija Sol. Y esta es una buena oportunidad para recordar cómo saltó al estrellato rosa la hermana menor de Marta Chávarri y cuándo decidió retirarse de los focos. Spoiler: su boda con un miembro de la Casa de Alba tuvo mucho que ver.
Nadie puede decir que María Chávarri no es una mujer que escarmienta en cabeza ajena. Visto lo visto de lo que sucedió con su hermana Marta y su matrimonio con el marqués de Cubas, la historia de amor de María Chávarri y Javier Fitz-James Stuart Soto, sobrino de la duquesa de Alba, fue mucho menos mediático.
Y eso que había todos los componentes necesarios para forjar alrededor de su historia de amor todo un universo de portadas en el Hola. Javier Soto (como le llaman algunos medios para acortar) no solo proviene del más rancio abolengo de la nobleza española sino que además era el ex de Isabel Sartorius (ex a su vez de Felipe VI cuando aún era príncipe de Asturias) y el padre de su hija Mencía.
El historial de Javier era un filón para los medios en aquella época. Hijo de Carmen Fitz-James Stuart, marquesa de Valle de Paloma y familia directa de Cayetana de Alba, y Javier Soto y López-Doriga, Isabel Sartorius y él protagonizaron una confusa boda londinense en 1996, el nacimiento de una hija en común y un sonado divorcio en 1997. No es extraño que cuando el actual conde Montalvo le dijo a sus padres que estaba enamorado de una heredera de Romanones estos respiraron más o menos aliviados. ¿Pero era la hermana menor de la mujer que protagonizó el escándalo más sonado de los noventa una buena elección?
Con el tiempo se descubrió que de los dos, había más que temer de Javier Fitz-James Stuart que de la discreción de María Chávarri. Comenzaron su relación un año antes de su boda y fue idea de Javier vender la ceremonia al Hola. El enlace se celebró el 18 de octubre de 2003 en la capilla de la finca extremeña El Guadalperal, propiedad del duque de Peñaranda Jaime Fitz-James Stuart, tío del novio. Sólo los más íntimos acudieron y esa sería la única vez que la pareja pasó por voluntad propia por las páginas del papel couché: «a María no le gustan estas cosas», confesó el conde años más tarde.
La discreción fue la tónica los años posteriores: apenas ecos de sociedad de los bautizos de las dos criaturas de la pareja y alguna que otra aparición fugaz por un photocall (en el caso de María). Las pocas veces que acudían juntos a un sarao era él el encargado de hablar, y el panorama que pintaba no podía ser más tranquilizador: «María y los niños me aportan equilibrio y estabilidad. Tener una familia te centra y te permite poner en marcha proyectos. A mí me encantan los niños. La familia me parece el estado ideal, y me llena de alegría ver a mis hijos crecer», afirmaba. Pero todo terminó en 2016.
Hola ya anunciaba que la pareja pasaba por un mal momento en algunas de sus notas de 2014 y lo que Hola desune no lo une nadie. Para comienzos de 2015 la pareja ya no convivía y en Navidades decidieron rendirse a la evidencia: no podían seguir juntos. Los medios especializados en asuntos del corazón apuntaban que a pesar de su discreción la hermana de Marta Chávarri sentía predilección por la vida en la ciudad mientras él era más de hacerlo en el campo. Teniendo en cuenta que con el paso del tiempo Javier Soto se ha volcado en la conservación y restauración del castillo de Belmonte esta teoría podría ser cierta.
Vídeo. La Casa de Alba: la nueva generación
Cuando llegó el divorcio a la pareja María Chávarri se volcó aún más en el cuidado de sus dos hijos, Sol y Álvaro (que en aquel momento tenían 12 y 10 años) y en mantener la mejor de las relaciones con su ya ex oficial. A pesar de que los paparazzis la persiguieron un tiempo acabó convirtiéndose en alguien anónimo que solo hablaba con la prensa forzada por las circunstancias, como cuando ejerció de portavoz involuntaria de su hermana tras el accidente que la relegó en una silla de ruedas o cuando asistió al enlace de Amelia Bono y Manuel Martos. Las últimas imágenes captadas de ella antes del enlace de su sobrino Alvaró Falcó correspondían a una mañana de terraceo madrileño primaveral con su ex. Sin lugar a dudas la hermana menor de Marta Chávarri ha sabido lidiar mejor aún que su hermana mayor con sus relaciones con la nobleza, su divorcio y la prensa más curiosa.