La coronación del rey Carlos III tendrá lugar mañana 6 de mayo de 2023, según ha confirmado oficialmente el Palacio de Buckingham. Será menos de un mes antes del 70º aniversario de la Coronación de Isabel II , que tuvo lugar el 2 de junio de 1953. El tiempo que queda hasta la ceremonia que coronará rey a Carlos se debe a la prolongación del luto por la reina Isabel, según manda la tradición.
La coronación de la reina también se produjo varios meses después, tras su ascenso al trono, el 6 de febrero de 1952. No está claro, sin embargo, si será un día festivo, a pesar de su importancia. Las circunstancias económicas derivadas de la paralización de un día de fiesta preocupan al Gobierno británico. Además, la Coronación cae en sábado, por lo que no parece necesario declarar un día festivo.
La ceremonia tendrá lugar en la Abadía de Westminster, tal y como ha sucedido en los últimos 900 años. A pesar del peso de la tradición, parece que la Coronación de Carlos podría ser algo diferente a la de su madre, según sostiene el comunicado oficial, que explica que la ceremonia «mirará hacia el futuro, pero enraizada en la tradición».
Los planes para la ceremonia han sido bautizados con el nombre en clave Operación Golden Orb (Operación Orbe Dorado) y parece que reflejarán el concepto del nuevo soberano de una monarquía «más pequeña y moderna» , «más afín el espíritu de nuestro tiempo», según asegura el periódico «The Telegraph».
La ceremonia será más corta –la de Isabel II duró tres horas– y menos cara, teniendo en cuenta que la paga el Estado y que estamos en mitad de una crisis económica y de una guerra.
También se espera que incluya la presencia de representantes de diferentes credos religiosos y de grupos sociales, para reflejar la diversidad actual del país. Parece, sin embargo, que algunas voces se han alzado contra la celebración de una ceremonia reducida, puesto que es una ocasión histórica que solo ocurre de generación en generación y muestra la fortaleza de la tradición monárquica.
El XVIII duque de Norfolk, Edward Fitzalan-Howard, fue, como sus antepasados, el responsable de la organización de los funerales de Isabel II y lo será también de la preparación de la ceremonia de coronación, y tendrá que mantener un cuidadoso equilibrio entre el pasado y el futuro. El rey Carlos sabe que estamos en un momento difícil y que los tiempos no están para exhibiciones.
Sin embargo, otros aspectos se ceñirán a la tradición: Carlos hará el juramento de la coronación, será ungido con aceite consagrado, recibirá el orbe y los cetros, símbolo de su destino como rey, y el arzobispo de Canterbury le impondrá la corona de San Eduardo sobre la cabeza. Después, se espera que aparezca en el balcón de Buckingham Palace junto a la reina consorte, Camilla, y los nuevos Príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, y sus tres hijos.
Durante la ceremonia también será coronada Camilla. Se convertirá así en la primera consorte en ser coronada tras la Reina Madre, en 1937. Es probable que reciba sobre la cabeza la misma corona de platino, decorada con 2.800 diamantes, incluyendo el mítico Koh-i-Noor, de 105 quilates, que recibió la madre de Isabel II.
Coronación de la reina Isabel II. /
A la ceremonia de la reina acudieron más de 8.000 invitados que presenciaron durante horas la complicada ritualidad de la ceremonia, desarrollada con toda pompa y majestuosidad. El país se paralizó. La coronación de Carlos será más sencilla y restringida –se habla incluso de que puede durar menos de una hora.
Se espera que acudan 2.000 personas, entre las que se encontrarán miembros de la familia real, nobles, representantes del Parlamento y de la Iglesia de Inglaterra y políticos de la Commonwealth y de todo el mundo. Será televisada en directo y parece que el carruaje dorado de 1762, restaurado para el Jubileo de Platino de Isabel II, también será utilizado.
La ceremonia de coronación de Isabel II fue la primera que se retransmitió por televisión a unos 27 millones de espectadores del Reino Unido. Es posible, también, que el dress code se aligere. Los pares de Inglaterra, que acompañan al Rey, podrían prescindir de sus capas y otras vestimentas tradicionales.