Vivan los novios

Así fue la boda de Harry y Meghan Markle hace seis años: dos vestidos de novia, un obispo viral y aquel asiento vacío

Los duques de Sussex celebran su sexto aniversario de boda en medio de un grave distanciamiento familiar que no tiene visos de arreglarse a corto plazo.

Los duques de Sussex el día de su boda hace seis años. / gtres

Jorge C. Parcero
Jorge C. Parcero

El 19 de mayo de 2018, el príncipe Harry y Meghan Markle pasaban por el altar en una ceremonia de cuento de hadas que tuvo lugar en la Capilla de San Jorge del Castillo de Windsor. Se dieron el 'sí, quiero' rodeados de amigos y de los Windsor en pleno, con Meghan incluso siendo acompañada al altar por su suegro, el rey Carlos. Sin embargo, a medida que se acerca el sexto aniversario de boda de los duques de Sussex, las cosas no podrían ser más diferentes de aquel feliz momento. La pareja está ahora distanciada de la Familia Real tras años de disputas y acusaciones.

¿Será la celebración de esta fecha un buen momento para tender puentes entre Londres y Montecito? El antiguo mayordomo real Grant Harrold asegura en las páginas del 'Mirror' que «será interesante ver si la Familia Real reconoce públicamente el día especial de Harry y Meghan . Si no lo hacen, una vez más se pondrá de manifiesto la división existente, pero si ocurre, lo veo como una rama de olivo». Cabe destacar que las redes sociales oficiales de la monarquía británica no han celebrado públicamente el aniversario de Meghan y Harry desde su sorprendente decisión de renunciar como miembros en activo de la realeza en 2020.

Pero dejando a un lado su relación (o la falta de ella) con su familia, lo cierto es que seis años después de convertirse en marido y mujer, el vínculo del príncipe Harry con Meghan Markle parece más fuerte que nunca. Han pasado por muchas cosas juntos desde que los padres de Archie Harrison y Lilibet Diana intercambiaran sus votos ante 600 invitados y millones de personas en todo el mundo.

«El mundo nos estaba mirando, pero en lo que a mí respecta, éramos solo nosotros dos», dijo el príncipe en la docuserie de Netflix 'Harry & Meghan' de 2022. «Lo único que quería era una mimosa, un cruasán y escuchar la canción 'Going to the Chapel'. Así que lo hice y fue genial», recordaba por su parte Meghan. Y esto es todo lo que tú quizá no recuerdas de aquella boda royal...

El asiento vacío en la boda de Meghan y Harry

Los que tuvieran buena vista y mejor memoria, puede que recuerden un a siento vacío al lado del príncipe Guillermo en la primera fila de bancos de la Capilla de San Jorge. No, no era un homenaje a su difunta madre, la princesa Diana, como se llegó a comentar. Tampoco estaba allí en honor a los miembros ausentes de la familia de Meghan. Como trascendió posteriormente, el asiento se dejó sin ocupar para que la reina Isabel , que se sentó justo detrás del sitio vacío, pudiera tener una visión perfectamente clara de la ceremonia. Una ventaja más de ser una de las personas más poderosas del mundo.

Meghan Markle, duquesa de Sussex. / gtres

El paseo de Meghan hacia el altar

Esta boda real hizo historia de muchas maneras, y el camino de la novia hacia el altar, inicialmente sin compañía de nadie más que de los pajes y de las niñas de las flores, fue una desviación significativa de la tradición. Cuando Meghan anunció, menos de una semana antes de la boda, que su polémico padre no asistiría a la ceremonia, los fans de la realeza empezaron a especular sobre quién la acompañaría al altar.

Al final, eligió al padre de su prometido, el todavía príncipe Carlos, para que la acompañara antes de dar el 'sí, quiero'. La estadounidense no fue la única novia real que no caminó hacia el altar con su padre: en 1960, la princesa Margarita hizo ese mismo recorrido junto a su cuñado, el príncipe Felipe.

La dama de honor (o su ausencia)

Mientras que el príncipe Guillermo fue el padrino de su hermano Harry, en aquel momento ya lejano en el que aún parecían llevarse bien, la antigua protagonista de 'Suits' no tuvo dama de honor junto a ella en el altar. Sin embargo, esto no fue tan inusual como se podría pensar.

Ni una dama de honor ni un padrino han sido tradicionalmente parte de las bodas reales británicas. Múltiples parejas reales, sin embargo, han tenido al menos uno de estos roles presentes en los últimos años. En 2011, la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton contó con ambos, ya que el príncipe Harry representó a su hermano y Pippa Middleton fue la dama de honor de su hermana.

El príncipe Harry y Meghan Markle en la recepción de su boda. / GTRES

El vestido, la tiara y el velo de Meghan Markle

Meghan escogió a la diseñadora británica Clare Waight Keller, entonces directora creativa de Givenchy, para su primer vestido, elegante y minimalista. La reina Isabel II prestó a Meghan la tiara de su abuela, la Queen Mary Diamond Bandeau Tiara, para que la llevara al altar. Otros royals llegaron la valiosa pieza con un zafiro como piedra central, pero la duquesa de Sussex optó por un diamante el día de su boda.

En cuanto al velo, sus intrincados detalles florales tuvieron un significado muy especial: cada flor bordada representaba uno de los 53 países de la Commonwealth. Sus creadores pasaron cientos de horas cosiendo y se lavaron las manos cada 30 minutos para asegurarse de que el velo permaneciera inmaculado en el gran día.

El original obispo del enlace

Los más duchos en el idioma inglés quizá se dieron cuenta de que el pastor que ofició la ceremonia no lo hizo con acento británico. El obispo Michael Bruce Curry hizo historia al ser el primer estadounidense invitado a conducir una boda real en el Reino Unido y no defraudó. En su discurso, citó a Martin Luther King en un apasionado alegato a favor del amor y hasta logró hacer reír a los asistentes en múltiples ocasiones.

Harry y Meghan, duques de Sussex el día de su boda. / GTRES

La lista de invitados VIP

Con tantas estrellas entre la multitud, era difícil identificar a todos los rostros famosos. Asistieron desde iconos del deporte como David Beckham y Serena Williams hasta estrellas del cine como Idris Elba y Priyanka Chopra, amiga íntima de Meghan, por lo que la multitud de la iglesia contaba con más estrellas que ninguna otra en la historia de las bodas reales.

Oprah Winfrey lució un precioso conjunto rosa empolvado y, a pesar de que se especulaba con que no asistiría, se pudo ver a sir Elton John entre la multitud, con sus gafas de color rosa. Dos años después nos enteraríamos de algunos detalles sorprendentes, como cuando George y Amal Clooney declararon que ni siquiera conocían a los Sussex antes de ser invitados a su boda.

El momento del beso

Y por fin, el momento que todo el mundo había estado esperando desde que el príncipe Harry y Meghan anunciaron su compromiso: su primer beso como pareja casada. Sin embargo, a diferencia de muchas otras bodas reales recientes, no fue un beso desde el balcón de un palacio. La pareja real compartió el hermoso momento en los escalones de la Capilla de San Jorge. Después recorrieron los alrededores de Windsor en coche de caballos, mientras saludaban a las miles de personas que se habían acercado hasta allí para ser partícipes de su gran día.