La reina Sofía con la tiara floral en su visita a Holanda de 1980. /
¡Alerta tiara! A nadie se le escapa la fascinación por estas históricas, brillantes y valiosas joyas que coronan las cabezas de las royals en las ocasiones más señaladas. Ahora, con motivo de la visita de los reyes Felipe y Letizia a Holand a, volverán a hacer su aparición estelar en la cena de gala que ofrecerán a sus invitados los reyes Guillermo y Alejandro y Máxima , con los que mantienen una especial sintonía. Un despliegue de joyería que nos hace recordar el primer viaje en 1980 de Juan Carlos I y doña Sofía a tierras frisonas, invitados entonces por la reina Juliana y donde la griega lució la enigmática tiara floral, que podría ser ahora también la elegida por su nuera.
Los actuales ocupantes del trono español ya viajaron a los Países Bajos de forma fugaz en octubre de 2014, en lo que fue la primera visita de presentación a una monarquía europea tras la proclamación de Felipe VI , si bien este será el primer viaje de alto nivel desde que los eméritos estuvieran allí por última vez en 2001.
La mencionada cena de gala que tendrá lugar esta noche, en la que la gran atracción será el estreno en una visita de Estado de la princesa heredera Amalia , de 20 años, y en la que también estará la reina Beatriz, quien abdicó en su hijo en 2013 después de 33 años en el trono, será el momento de fijarnos en las tiaras que luzcan reinas y princesas. ¿Elegirá doña Letizia hacer un guiño a su suegra, que acaba de pasar un delicado momento de salud con su ingreso en el hospital, apostando por repetir la tiara floral que ella luciera en su día para realizar la misma visita?
44 años después de aquella histórica visita de los ahora reyes eméritos a Holanda, marcada por un pretendido aire de reconciliación histórica entre dos naciones enfrentadas durante largo tiempo, en un clima de paz regresan ahora Felipe y Letizia, con mayor preocupación por qué tiara vestirá nuestra reina que por las guerras de religión o los tercios de Flandes.
La tiara floral es una pieza de inspiración vegetal, realizada con diamantes engastados en plata y oro, que fue adquirida por Franco y su esposa, Carmen Polo, en la Joyería Aldao de Madrid. Pero siempre se ha especulado con que esta joya tuviera una procedencia real anterior, relacionada con la reina María Cristina. Al parecer fue encargada por el rey Alfonso XII a la firma inglesa J. P. Collins en 1879 para su prometida, la archiduquesa María Cristina de Habsburgo . La pieza abandonó la corte en una fecha posterior, reincorporándose cuando el fallecido dictador la compró para la entonces princesa Sofía.
En su boda con el futuro Juan Carlos I , Franco mostró su aprobación a esta unión enviando una espléndida joya para la joven royal griega. Se trataba de un adorno floral de grandes dimensiones que podía llevarse como collar, como 'devant-de-corsage' o como varios broches. La princesa lució por primera vez la pieza como collar en su baile preboda en el Palacio Real de Atenas, combinada con la tiara de concha Mellerio, regalo de boda de sus suegros.
La reina Letizia, con la tiara floral en 2019. /
A lo largo de la década de 1960, doña Sofía lució su adorno floral en numerosas ocasiones hasta que a finales de los años 70, se transformó en la tiara que conocemos ahora. La emérita la lució por primera vez en su nueva versión durante una visita de Estado a Suecia en 1979. Desde entonces también la han llevado la infanta Elena y la infanta Cristina , notablemente el día de su boda con Iñaki Urdangarin en 1997.
Una de las últimas veces que la reina Sofía apostó por la tiara floral fue para la boda de Haakon de Noruega con Mette-Marit en 2001. Desde que Letizia Ortiz se casara con el príncipe de Asturias en 2004, también se le concedió la posibilidad de llevarla en sus apariciones de gala y pronto se convirtió en una de sus favoritas, con una sólida presencia en su rotación de tiaras. De este modo la hemos visto adornando la cabeza de la asturiana en las nupcias de Victoria de Suecia , en la cena de abdicación de la reina Beatriz o durante una visita de Estado al Reino Unido.
De no optar por este guiño a la Historia y a su suegra, doña Letizia tiene numerosas opciones en el joyero real , conocidas como las 'joyas de pasar', para esta señalada ocasión. Entre las más significativas está la diadema prusiana de la reina Federica, que fue la primera tiara que lució la antigua periodista para su boda, usándola por consejo de la reina emérita, para sujetar su velo nupcial. Fue también la escogida para su primera cena de gala, celebrada en el Palacio Real en 2004.
La reina Letizia con la tiara Flor de Lis en su visita a Dinamarca. /
Otra opción sería la tiara real española por excelencia: la diadema de flor de lis. Encargada por Alfonso XIII a la joyería Ansorena como regalo de boda para la reina Victoria Eugenia, está confeccionada en platino con 450 diamantes y 10 perlas. El diseño son tres flores de lis, símbolo de la dinastía de los Borbones, unidas por motivos vegetales.
Otras de las grandes diademas del joyero real, menos usadas pero que podrían hacer una aparición estelar en la cena de gala en Holanda, son la tiara Cartier, diseñada en 1920, de estilo art déco con diamantes, perlas y platino, o la tiara rusa, creada para la reina regente María Cristina de Austria e inspirada en los tradicionales tocados rusos llamados kokoshnick.