La reina Letizia, a su llegada al Teatro Real, para asistir a la inauguración de la temporada. /
La inauguración de la temporada en el Teatro Real le sienta bien a la reina Letizia , y viceversa. En los últimos años, no ha habido aparición de Letizia sobre la alfombra roja de la ópera de Madrid que no se celebre. Ayer volvimos a constatar que los reyes son a la monarquía europea lo que George Clooney y Amal Alamuddin a Hollywood. El epítome de la belleza, la simpatía y la clase.
Coger a Felipe VI y la reina Letizia en un renuncio es prácticamente imposible. No porque no se pongan a tiro de las incidencias, sino porque su dominio de la situación hace que sus caras no acusen ningún recibo. En cuanto el rey Felipe sacó un pie del coche y el rey se irguió elegante en la plaza de Oriente, se escuchó un coro de «¡guapo!» unánime. Seguro que, por dentro, el monarca debió sonreírse a gusto. De cara a la galería, saludó amablemente, como siempre, pero sin transparentar emoción.
Este es el verdadero trabajo de Felipe y Letizia: mantenerse en esa delicada y mínima zona de neutralidad que coloca a la institución unos metros por encima del suelo donde habitamos los demás. Y, sobre todo, los políticos que necesariamente les acompañan a tantísimos actos culturales como este. Ayer, por ejemplo, estaban el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, Isabel Díaz Ayuso , presidenta de la Comunidad de Madrid, y José Luis Martínez-Almeida, alcalde de la ciudad
Hemos visto multitud de veces la maestría con la que Felipe y Letizia ejecutan la coreografía de las recepciones, los saludos y la alfombra roja. Incluso conocemos uno de los trucos favoritos de la reina para que el ritmo de sus comparecencias, sobre todo aquellas en las que se reúne con muchas autoridades, no decaiga: acelerar el paso y no detenerse a charlar por charlar.
Anoche, en el saludo a las autoridades en la inauguración de temporada en el Teatro Real, comprobamos cómo los reyes Felipe y Letizia practican al unísono el truco más efectivo y universalmente reconocible para no propiciar conversaciones que no están en el guión. Lo hicieron no solo sobre la alfombra roja, sino en el palco: en vez de cruzar la mirada con políticos y anfitriones, solo miraron al frente o al público. Imposible, así, iniciar conversación.
Los reyes Felipe y Letizia, en el palco del Teatro Real. /
Al final de la función pudimos comprobar que los reyes charlaron bastante rato con el equipo artístico y el reparto de la ópera Adriana Lecouvreur, de Francesco Cilea, con la que el Teatro Real estrenó temporada.
Un instante captado curiosamente por las cámaras de RTVE logró ofrecernos un momento de complicidad entre Felipe y Letizia que rara vez podemos ver. Sucedió, ya en el interior de la ópera madrileña, en la foto de familia con los miembros del patronato de la Fundación del Teatro Real, Amigos del Teatro Real y Consejo de Amigos. Es el primer momento del vídeo y solo dura unos segundos, pero muy reveladores.
👑🇪🇸 | Los Reyes de España, presiden la inauguración de la nueva temporada del Teatro Real de Madrid. Para la ocasión, la reina doña Letizia ha lucido un vestido de H&M, que ha combinado con unos pendientes de diamantes y un bolso de la firma española Magrit.
Jose Moreno (@Josemn1_) September 23, 2024
© RTVE pic.twitter.com/3wmE37EKyT
Lo curioso del comienzo de este vídeo es que la cámara capta al rey Felipe haciéndole una confidencia a Letizia, que asiente entre risas. De hecho, el monarca se toca la nariz antes de darse la vuelta y ponerse cara a los focos, también para que no se note el momento de cuchicheo confidencial. La complicidad entre ellos es evidente.
Cabe decir que las funciones de la representación madrileña de Adriana Lecouvreur, una ópera estrenada en 1902 en Milán, están dedicadas al tenor barcelonés José Carreras. Se cumple el quincuagésimo aniversario de su interpretación del papel de Maurizio en el Teatro de la Zarzuela, en una producción que compartió con Montserrat Caballé.