Guillermo de Orange con su madre, la reina Beatriz de Holanda. /
Sin llegar a exhibir el currículum amoroso de otros royals de su edad, como el rey Federico X de Dinamarca , el rey Guillermo de los Países Bajos, antes de conocer a Máxima Zorreguieta en la Feria de Abril sevillana, tuvo su propio listado de novias . Pero, además de sentir las flechas de Cupido, el entonces príncipe heredero padeció un mal muy común entre los royals casaderos que aspiran a llevar corona: sus romances recibieron la desaprobación de sus progenitores, especialmente la de su madre, la reina Beatriz.
Los rumores sobre el trato que recibieron las novias del príncipe Guillermo de Orange antes de Máxima Zorreguieta fueron confirmados al más alto nivel. El ex primer ministro de Países Bajos, Ruud Lubbers, en una entrevista concedida a Nieuwsuur explicó que la reina Beatriz siempre fue muy crítica con las novias que traía a palacio su hijo y heredero. Tanto que el propio ex primer ministro le pidió a la reina, por favor, que tratara mejor a la candidata argentina o corrían el riesgo de que el príncipe se quedara soltero.
La reina le hizo caso y posteriormente llamó al político entre risas para explicarle que su amabilidad con Máxima había dejado patidifusos a todos, su marido incluido. La anécdota le hacía una gracia tremenda a la monarca, pero seguramente no tanto a sus anteriores víctimas. Porque antes de Máxima hubo otras jóvenes que intentaron ganarse su favor, y todas fueron despedidas de palacio por «ordinarias».
Las especulaciones sobre la vida amorosa del hombre destinado a convertirse en el primer rey de los Países Bajos tras cien años de reinas empezaron bien pronto y con una amiga de la infancia. La joven en cuestión se llamaba Paulette Schröder y era hija del multimillonario propietario de la aerolínea de aviones de carga Martinair, Martin Schröder.
El romance parecía escrito en el cielo, porque la joven era un encanto y aunaba dos de las cosas que más le gustaban al heredero de los Orange Nassau, una cuenta corriente propia y acceso ilimitado a los cielos (no olvidemos que el rey de los Países Bajos es piloto). Se dieron unos cuantos besos en los años escolares del Liceo, pero el biógrafo del actual rey afirma que en la etapa en el Atlantic College el príncipe Guillermo tuvo otras tres novias.
Entre el parón de estudios, la «infidelidad» y que el príncipe partía hacia su formación militar la pareja cortó antes casi de empezar oficialmente. Eso sí, de todas las candidatas, Paulette se llevó la mejor parte, la familia real la adoraba y la tía del actual rey, la princesa Margarita de los Países Bajos, hasta la invitaba a su cumpleaños años más tarde.
En medio de los tiras y aflojas con Paulette el príncipe se presentó con otra joven de 16 años al baile de guardiamarinas en Den Helder, Claudette Bockstart. Pero antes incluso de que el pueblo se aprendiera su nombre Guillermo cortó con ella por teléfono.: Su madre estaba escandalizada porque la familia de la chica habló con la prensa.
La siguiente en el listado fue Laurentien Brinkhorst, que aunaba dos rasgos a su favor, era hija de una amiga de la reina Beatriz (Jantien Brinkhorst-Heringa) y de uno de sus ministros favoritos, Laurens Jan. La prensa dio por hecho que las visitas frecuentes de Laurentien al círculo del príncipe heredero tenían como objetivo enamorar al heredero, pero en realidad con quien acabó casándose fue con su hermano, el príncipe Constantino.
Y por fin llega 1988 y el primer noviazgo «serio» del príncipe. La elegida es una estudiante de segundo año de carrera (Comunicación, para más señas) llamada Yolande Adriaansens. Por supuesto, una plebeya. La pareja se conoció en una fiesta de inauguración del expresidente de KLM, Orlandini, donde ella Yolande destaca entre la multitud… por ir muy mal vestida.
Yolande estuvo a un minuto de convertirse en la Kate Middleton holandesa por el tipo de acoso que sufrió desde todos los frentes. Al final la relación duró tres años. Yolande huyó a Estados Unidos y los medios holandeses declararon que no había resistido la presión de ser considerada la próxima reina.
Después de Yolande, Guillermo Alejandro se consuela con romances rápidos que le sirven para quemar titulares: durante unos meses aparece con Barbara Boomsma, de una familia poseedora de una marca de ginebra; le sigue la modelo Frederique van der Wal, hermana de un amigo del príncipe heredero… Hasta que llegó la mujer que puso a la prensa del corazón patas arriba: la hija de un dentista, Emily Bremers. Sólo ella puede ser considerada la mujer que más cerca ha estado de ocupar el puesto que ahora pertenece a Máxima Zorreguieta.
Un accidente automovilístico en Alemania destapó la relación entre Emily y el príncipe y desde entonces comenzó una persecución sin fin sobre la candidata a reina. Hasta la prensa seria analizaba los pormenores de su vida mientras en palacio se abstenían de opinar y sólo declaraban que «Emily es parte del círculo de amigos del príncipe heredero».
Pero en septiembre de 1998 Emily se rindió y asumió que el hecho de que la hicieran abandonar la fiesta de la reina Beatriz por la puerta de servicio tras pasar tres años junto a Guillermo no era una buena señal y rompió la relación. Cuando los paparazzi la persiguieron por última vez Emily lo dejó claro, sólo sentía alivio de librarse de los Orange y de los periodistas.