Mucho se indaga en lo que implicó la aparición en escena de la reina consorte Camilla Parker-Bowles en la familia real del Reino Unido. Lo que se conoce menos es la relación que tenía Carlos III con sus suegros, y tiene sus entresijos. A los padres de ella tampoco les hacía especial ilusión que su hija se pusiera una corona. No era por diferencia de clases, en casa estaban acostumbrados a la aristocracia y tenían un status envidiable: el padre de Camilla era un héroe de la Segunda Guerra Mundial, a la fiesta del debut de su madre asistió hasta un monarca y su abuela fue amante de un rey.
Al padre de Camilla, Bruce Shand (que nació en 1917), se le describe en las biografías como un hombre tímido. Fue oficial del ejército británico y por sus servicios obtuvo dos cruces militares, un prestigioso premio en honor a su valentía. Luchó en el norte de África y Francia durante la Segunda Guerra Mundial, y llegó a ser prisionero de los nazis mientras participaba en la batalla en Egipto. Permaneció encerrado durante tres años en un campo de detención cercano a Kassel, en Alemania.
Cuando finalmente volvió a ser libre, en 1942, vio su futuro claro. Al año siguiente volvió a Londres y se casó con su novia, Rosalind Cubitt, que tenía cuatro años menos que él. Ella provenía de una familia vinculada a la aristocracia; su padre fue el III barón de Ashcombe y su madre, Sonia Keppel, era ahijada de una filántropa llamada Margaret Greville (quien cedió sus joyas a la familia real). El vínculo más directo con la familia de Carlos III lo tuvo la bisabuela de Camilla, Alice Keppel, a quien se la recuerda como la famosa amante del rey Eduardo VII.
La familia materna de Camilla también triunfó en el mundo empresarial. El tatarabuelo paterno de la reina consorte, Thomas Cubitt, creó una exitosa compañía. En sus raíces se mezclan buenas relaciones con la aristocracia y el trabajo de aquel hombre humilde que, gracias a su esfuerzo, acabó en los libros de historia de la industria de la construcción y las obras públicas del siglo XIX de su país.
Criada en esos círculos, a sus 18 años, la madre de Camilla obtuvo su primer logro personal. Los medios la consideraron la debutante del año, en un baile al que acudieron miembros de la realeza como Jorge VI. Más tarde llegó su segundo gran éxito, encontró el amor y formó una familia con tres hijos: Annabel Elliot, Mark Shand (el único que conservó el apellido, y que falleció en 2014) y Camilla de Cornualles.
De la madre de Camilla no se conoce tanto como del padre, pero en las memorias se la describe como «excepcionalmente dulce y paciente». Cubitt se dedicó a trabajar para una agencia de adopción y fue voluntaria en la ayuda con niños con discapacidades en la Fundación Chailey Heritage, según Express.
Cuando se asentó y formó su familia, Bruce decidió dejar las guerras para entrar en el negocio del vino. A principios de 1970 asumió un nuevo cargo como vicelord teniente de East Sussex, y allí crecieron sus hijos.
Camilla conoció a su primer marido en 1966. Andrew Parker Bowles era un teniente que sirvió en el regimiento de caballería Blues and Royals y solía estar fuera, de servicio. La distancia complicaba la relación de la pareja, y el padre de Camilla empezó a impacientarse. Según cuenta Sally Bedell Smith, autora de Prince Charles: The Passions and Paradoxes of an Improbable Life, Bruce y el hermano de Andrew se aliaron para publicar el compromiso en The Times. Andrew ya no tenía escapatoria.
Shand era un hombre determinado al que pocas cosas le asustaban, y una de ellas no era el heredero a la corona. A principios de los 90, cuando el matrimonio de Carlos y Diana de Gales se empezó a tambalear, volvió a la escena Camilla. Y a su padre no le pareció una buena noticia. En una reunión que Shand tuvo con Carlos III, le culpó de «arruinar» la vida de su hija y lo acusó de ensuciar el buen nombre de su familia por sus aventuras con Camilla. Según The Guardian, llegó a hacer llorar al actual rey del Reino Unido.
Vídeo. Camilla de Cornualles: sus looks más elegantes.
Lo que pasó después queda entre ellos, pero parece que se empezaron a tener cariño. El oficial de caballería comentó a la prensa que quien entonces era su futuro nuero «parecía muy imparcial y sincero». Incluso se aventuró a decir que no tenía dudas de que sería «un rey perfecto».
Hasta su muerte a los 89 años (en 2006), Shand fue el mayor defensor de su hija Camilla. Quien no tuvo la oportunidad de debatir acerca de las polémicas relaciones de Camilla fue su madre, porque falleció antes. Cubbit murió en 1994 a los 72 años, a causa de osteoporosis. Su hija no tenía palabras para describir su dolor. Tardó 17 años en arrancar sus sentimientos y compartirlos en un artículo del Daily Mail: «Ver a alguien que amas morir lentamente, en agonía, y no saber nada sobre la enfermedad que la mató es desgarrador».
La misma enfermedad le arrebató también a su abuela, y Camilla se comprometió con la causa y siguió la estela de su madre; se hizo presidenta de la Sociedad Nacional de Osteoporosis. Una amiga de su infancia, Priscilla Spencer, explicó a Daily Mail cómo era su carácter: «A veces te encuentras con alguien que es realmente excepcional. Rosalind era esa persona». Para ella, madre e hija eran muy parecidas.