La vida fascinante de Piedita Iturbe, madre de Alfonso de Hohenlohe: puesta de largo en Buckingham Palace y testigo de la coronación de los zares

Piedita Iturbe fue la madre de Alfonso de Hohenlohe y su vida estuvo a la altura de las grandes damas del siglo XX. Viajó por toda Europa en su juventud, fue una de las jóvenes más requeridas en las fiestas de palacio y se casó con un príncipe Austriaco.

Piedita Iturbe y Scholzt el dia de su boda con MAximiliano de Hohenlohe-Langenburg / archivo abc

Elena Castelló
Elena Castelló

Fue una de las estrellas de la alta sociedad española en los primeros años del siglo pasado. Bella, refinada, cosmopolita e inteligente, María de la Piedad Yturbe y Scholtz-Hermendorf, conocida también como Piedita Iturbe, era una de las jóvenes más demandadas en las fiestas de la Corte y una de las jovenes casaderas más codiciadas. El elegido fue finalmente el príncipe Maximiliano de Hohenlohe-Langeburg , aunque se dice que estuvo profundamente enamorada de Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, duque de Alba y padre de Cayetana Fitz-James Surat .

Los Hohenlohe-Langeburg, una antigua dinastía austriaca encabezada por el príncipe Gottfried de Hohenlohe-Lagenburg, casado con la hermana de Felipe de Edimburgo, la princesa Margarita de Grecia y Dinamarca, habían llegado a España en los años veinte. El matrimonio entre Piedita Iturbe y el Príncipe Maximiliano de Hohenlohe-Langeburg fue el comienzo de una de las familias más importantes de la aristocracia española. Su hijo Alfonso, el segundo de los seis que tendrían fue el fundador del Marbella Club y el responsable de poner en el mapa de los veranos aristocráticos este pequeño pueblo de la costa andaluza.

María de la Piedad Iturbe y Scholz-Hermensdorff, nació, en 1892, en París, donde estaba destinado su padre, el diplomático mexicano Manuel de Yturbe y del Villar, que recorrió la Europa de la Belle Epoque. Fue hija única. Manuel de Yturbe descendía de una aristocrática familia española de origen vasco que se había establecido en México a mediados del siglo XIX. Yturbe poseía grandes plantaciones en México, pero, además, hizo fortuna y brindó a su familia una vida de lujo fastuoso.

La madre de Piedita, Trinidad von Scholtz-Hermensdorff, ​marquesa de Belvis de Las Navas, fue una reputada mecenas, coleccionista y anfitriona y una de las primeras mujeres que consiguió un escaño en España, aunque fue por designación del dictador militar Primo de Rivera.

Puesta de largo

La familia viajó por las principales cortes europeas, pues Yturbe fue embajador en Londres, Berlín, París, Austria, Moscú y, finalmente, Madrid. Piedita pudo conocer desde dentro el protocolo de la realeza: su puesta de largo –vestida de Alta Costura por Worth– , tuvo lugar ante el rey Eduardo VII de Inglaterra en el palacio de Buckingham. Siendo todavía una niña, asistió a la coronación del Zar Nicolás II de Rusia y su esposa, la emperatriz Alexandra, en 1896. Estudió equitación en Viena y era una consumada amazona.

Piedita, como la conocían todos, tenía 29 años cuando contrajo matrimonio, en 1921, con el príncipe Maximiliano Egon de Hohenlohe-Langenburg, cuya familia, que se remonta al siglo VI, era originaria de Baviera y Bohemia, y estaba emparentada con casi todo el Gotha. La familia poseía un fastuoso castillo en Rothenhaus y un fabuloso coto de caza en lo que hoy es la República Checa.

La ceremonia, considerada una de las más brillantes de la década, se celebró en la Iglesia de la Encarnación, en Madrid, y, más tarde, los cientos de invitados se reunieron en el Palacio de Parcent, en la calle de San Bernardo, propiedad de la familia Yturbe, para festejar a los novios. Los padrinos fueron el rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia y asistió toda la familia real, la reina María Cristina de Habsburgo incluida. El acontecimiento fue ampliamente cubierto por la prensa y los semanarios gráficos. Piedita lució un vestido de organdí blanco y una gran tiara de diamantes.

La historia de sus seis hijos

El matrimonio tuvo seis hijos: María Francisca, apodada «Pimpinela», Alfonso –cuyo bautizo se celebró en el Palacio Real y fue apadrinado por los reyes de España–, Christian, José Manuel, Isabel, Maximiliano Manuel y Beatriz. Se establecieron en Bohemia, aunque hacían numerosos viajes a Madrid, donde disfrutaban de la finca El Quexigal, enclavada en la provincia de Ávila, que albergaba una impresionante colección de arte.

Alfonso de Hohenlohe, hijo de Piedita Yturbe, con su mujer, Ira von Fürstenberg. / getty images

Pero las cosas se complicaron a mediados de los años treinta. En 1937, Piedita perdió parte de las rentas que recibía de México con la llegada al poder del Presidente Lázaro Cárdenas y su reforma agraria. Las cosas empeoraron con la Guerra Civil, que llevó a los Hohenlohe-Langeburg a salir de España y establecerse en sus tierras de Checoslovaquia. Con la llegada de los nazis y la II Guerra Mundial, se refugiaron en Suiza.

Fue en los años cuarenta, cuando un primo de Piedita, Ricardo Soriano, marqués de Ivanrey, habló a los Hohenlohe de la costa de Málaga y Maximiliano, y más tarde su hijo Alfonso, comenzaron a comprar terrenos cerca de San Pedro de Alcántara, en un pequeño pueblo de la costa, Marbella. En 1947, Maximiliano de Hohenlohe, llegó a Marbella en su Rolls-Royce, acompañado de su hijo y adquirió una villa llamada Santa Margarita rodeada de una esplendida finca. Parte de esos terrenos se convertirían, en 1954, en el Marbella Club,

Piedita murió en Marbella, en 1990, con 98 años. Tuvo tiempo de escribir en su larga vida un libro de memorias –«Erase una vez…»– y otro sobre su madre, así como de reconstruir su casa de campo de Avila, destruida tras un terrible incendio. Está enterrada en el cementerio de San Bernabé, en Marbella, en el panteón familiar.

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