OVEJA NEGRA CON CARA DE ÁNGEL

La llamaban la princesa del infierno: por qué dicen que Margarita de Inglaterra tenía el diablo en el cuerpo

Fue, en su juventud, más popular que Diana de Gales. Increíblemente guapa y sexy, se la rifaban en las portadas tanto como la temían en las fiestas. La princesa Margarita fue el reverso diabólico de su hermana Isabel II.

La princesa Margarita fue un bellezón en su época, pero dilapidó su fama y fortuna en fiestas, hombres, alcohol y un carácter endemoniado. / GETTY IMAGES

Elena de los Ríos
Elena de los Ríos

De todas las princesas rebeldes que existieron en el siglo XX, Margarita de Inglaterra puede ser la única calificada para ejercer como líder de todas ellas. Sin duda, la jefa. No solo porque perteneció a la familia real más poderosa del continente, la británica, sino porque su leyenda supera, con mucho, la de otras 'royals' sin freno. La problemática hermana pequeña de Isabel II no solo era salvaje, sino increíblemente guapa. No tenía freno ni fondo ni final. Lo suyo era peligro cierto.

Una prueba del increíble carisma de Margarita, hija menor de Jorge VI y la reina Elisabeth, circula ya a velocidad viral en 'The Crown', la serie que ha inmortalizado a los Windsor de la segunda mitad del siglo XX como epítome de la disfuncionalidad fascinante. El único personaje que resulta hipnótico a lo largo de todo el viaje de seis temporadas es el suyo, interpretado en sus distintas edades por la despampanante Vanesa Kirby , una Helena Bonham Carter con el justo punto de excentricidad y la magistral Lesley Manville.

Las tres actrices se empaparon de la vida y fiestas de Margaret Rose para entender cómo una princesa que lo tenía todo terminó siendo la mujer más infeliz de Buckingham Palace. Y eso era mucha infelicidad ya entonces. Solo diremos que todavía no había comenzado su agitada vida matrimonial (previa boda de cuento de hadas) , pero ya se había ganado el apodo de «princesa oscura» por sus aventuras postadolescentes. Así la llamó Lord Charteris, secretario privado de su madre, Elisabeth Bowes-Lyon, por su «mal comportamiento».

La vida sexual de la princesa Margarita fue un escándalo

Ese «mal comportamiento» se refería, claro, a una vida sexual variada y un ocio nocturno intenso. Nada que otros royals de sexo masculino no hubieran cultivado antes, pero que en una mujer producía escándalo . La princesa Margarita no se privaba de nada por el qué dirán. Figuran en su larga nómina de amantes Mick Jagger, el oscarizado actor David Niven (20 años mayor que ella), el 'showman' Leslie Hutchinson o la estrella de Hollywood Warren Beaty (el Brad Pitt de la época). Uno de ellos, Alec Douglas-Home, se suicidó cuando ella decidió dejarle, en 1967.

Una de las muchísimas portadas que protagonizó la princesa Margarita desde su presentación oficial en sociedad. (FOTO: D.R.)

«Tenía el diablo en el cuerpo», ha dicho Manville de la princesa Margarita en una entrevista para 'The Telegraph', en la que destapa una anécdota increíble. La única noche en la que Manville tuvo que ausentarse de la casa en la isla caribeña de Mustique de David Bowie, donde pasaba unas vacaciones, apareció la mismísima princesa Margarita. Tenía 58 años (hablamos de 1988). Y, por lo que le contó Bowie, estuvo toda la noche tocando la batería. Ya entonces la llamaban «men eater», o sea, «devoradora de hombres».

Margarita pasó de joven divertida a mujer amargada

Los últimos años de Margarita en su refugio en Mustique , la isla caribeña a la que viajaba intermitentemente para entregarse libremente a las fiestas, el alcohol y el consumo de amantes u drogas, terminó de la peor manera: con un colapso en forma de ictus que la llevó directamente a rehabilitación en 1998. Le costó lo suyo recuperar movilidad y sumó algunos grados más de amargura, mala uva y sarcasmo a un carácter que ya era difícil de serie. Si vida loca, llena de alcohol y amantes interesados y vacía de todo lo demás, tocaba a su fin.

«Adoro cómo espíritu desafiaba la muerte», insiste Manville en su entrevista. «Cómo es posible que una princesa que ocupó más portadas que la mismísima Diana de Gales, sea hoy una princesa sin álbum de fotos», se pregunta la actriz. Evidentemente, la figura de la princesa Margarita no es cómoda: solo su hermana, la reina Isabel II, parecía entenderla y quererla , hasta en sus momentos más enervantes. Era realmente borde.

La princesa Margarita, fotografiada en 1968 con sus dos hijos, David y Sarah. / getty images

Lo que asombrara entonces y hoy fascina por su atrevimiento, es la pretensión de la princesa Margarita de entregarse a la vida disipada que hasta entonces solo llevaban los príncipes más salvakes, sin renunciar a las ceremonias, ritos y cortesías propias de la corte más tradicional. Hasta en Mustique, drogada y bebida, se empeñaba en ser regalada con el protocolo más puntilloso por sirvientes e invitados. Ella misma, sin embargo, no observaba ninguna delicadeza en el trato: era capaz de largarse en medio de una conversación o de poner cara de franco aburrimiento en eventos que no le divertían.

«La invitada del infierno», la apodaron sus amigos aristócratas, por su capacidad para convertir cualquier fiesta en una tormenta de mala vibra brutal. Dejaba notas en los libros de sus anfitriones, con listas sobre lo que odiaba de ellos. La biógrafa Sarah Bradford desveló una de ellas: «Pareces un manicurista judío y te odio por ello».

Margarita se atrevió a censurar a Sarah Ferguson

Su percepción rota del mundo, al que trataba de exigir deudas que nadie había contraído, llevó a la princesa Margarita a protagonizar episodios chocantes en el círculo familiar más íntimo. Una de sus biografías, todas superventas, publicó que, en 1996, escribió la siguiente carta a Sarah Ferguson, duquesa de York, tras publicarse las famosas fotos en las que John Bryan, un financiero estadounidense, le chupaba un pie mientras tomaban el sol en topless.

La reina Isabel II y su hermana, la princesa Margarita, cuando aún asistían a fiestas de la alta sociedad juntas. / d.r.

Claramente, jamás han considerado el daño que nos estás causando a todos. Has hecho más por avergonzar a la familia de lo que jamás nadie habría imaginado», regañó. Unas líneas más que cuestionables viniendo de la misma mujer que se fotografió en la playa con varios hombres jovialmente desnudos, que era calificada de «parásita» en la prensa y que ya no podía esconder ni su trágico alcoholismo ni su inevitable depresión.

Hay quien piensa que estos arranques de circunspección no eran realmente propios, sino un desesperado impulso por imitar a su perfecta hermana, Isabel II. La niña que vio cómo su hermana se convertía en princesa heredera jamás superó esta postergación. Una biografía de la reina publicada en 1996 asegura que Margarita trató de suicidarse en 1974. Entonces naufragaba su penoso matrimonio con Anthony Armstrong-Jones.