Margarita de Rumanía y su marido en el Trooping the Colour /
Escondida en la larga lista de invitados al Jubileo de Platino de la reina Isabel II aparece una mujer menuda, vestida de blanco y acompañada por un caballero alto y vestido con traje azul: es Margarita de Rumanía, una de las royals más interesantes de la realeza europea, con una vida amorosa que fulminaría a los Windsor en The Crown.
Incluso los medios «serios», y no solo los dedicados a deslumbrar con el lujo y las tiaras de la realeza, saben que Margarita es fascinante. Hace apenas unos meses el Paris Match le dedicó un amplio reportaje en el que incluso se preguntaban si Rumanía podría dejar de ser una república y optar vía referéndum por un gobierno de monarquía parlamentaria y en el foco de esta hipótesis se encuentra una futurible reina, Margarita de Rumanía.
La actual princesa Margarita es la primogénita del último rey rumano Miguel de Hohenzollern-Sigmaringen y jefa de la casa real rumana y, a sus 72 años, parece que se ha convertido en la candidata ideal para ocupar el trono de Bucarest. Aunque en nuestro país su fama sea discreta, en Rumanía es más conocida que la mismísima Nadia Comaneci .
A pesar de haber vivido un exilio, la influencia de Margarita es tan poderosa que en la república rumana tiene reconocido el tratamiento de «majestad», ejerce labores institucionales (es presidenta, por ejemplo, de la Cruz Roja), aparece año tras año entre las personalidades mejor valoradas del país (solo por debajo del presidente de la nación). Lo mejor de todo esque, además, tiene un rico anecdotario vital que incluye haber sido la amante de un primer ministro británico, la supuesta novia del príncipe Carlos de Inglaterra y haberse casado finalmente con un actor por amor y en contra de los deseos de su padre.
Con Carlos de Inglaterra comparte la misma edad (en este momento ambos tienen 73 años), amistad y poco más, por mucho que durante un tiempo su nombre sonara en todas las quinielas como la futura mujer del heredero del trono británico. Pero no pudo ser… y a ella no le importó demasiado.
Margarita de Rumanía y su marido el actor Radu Duda /
Margarita nació en 1949 en el exilio suizo de la familia real rumana en el que vivían sus padres Miguel I y la reina Ana de Borbón-Parma tras ser destronados. El exilio duraría cincuenta largos años. Su nacimiento fue una buena noticia para la familia pero ya se sabe que en el mundo de la realeza las primogénitas «valen» menos que los primogénitos y desde su nacimiento Margarita no parecía estar destinada a hacer grandes cosas: cualquier hermano varón que viniera después que ella le arrebataría los derechos de primogenitura al ya inxistente trono de Bucarest. Pero quiso el destino del rey Miguel I que no hubiera tal hijo varón y que tras Margarita nacieran otras cuatro princesas más.
Entre un nacimiento y otro la educación de Margarita discurría con mucha menos presión que si hubiera nacido varón, aunque no faltaron los internados a los que son tan aficionados los royals, en su caso, británicos. Gracias a estas estancias en Reino Unido Margarita se integró en la vida vacacional de los Windsor (al fin y al cabo el marido de la reina Isabel II era su padrino y su bisabuela, la reina María Sajonia-Coburgo, era una de las nietas de la reina Victoria) y trabó amistad con el príncipe Carlos. De ahí que cuando ambos crecieron y todo el mundo miraba alrededor del heredero del trono a una futura princesa de Gales se fijaran en Margarita de Rumanía. Pero por aquella época ella ya tenía otro amor británico con el que dejar a todo el mundo impresionado.
El príncipe Carlos y la princesa Margarita de Rumanía son amigos desde la infancia. /
Con la mayoría de edad una jovencísima Margarita llegó a la universidad de Edimburgo dispuesta a estudiar Sociología. Lo que allí encontró fue a su primer amor y su primer escándalo: un también joven Gordon Brown que mucho tiempo después acabaría convertido en el primer ministro de Reino Unido. Además de las campanas de boda que sonaban, otra vez, en la vida de Margarita el episodio más divertido de este primer amor fue cuando la madre de Gordon Brown se encontró la ropa interior de la princesa tirada por la habitación de su hijo.
Al final la princesa no se decidió ni por el príncipe ni por el futuro primer ministro sino por un novio mucho más atípico: un actor de cine. No fue hasta que cumplió los 45 años que Margarita se volvió a enamorar, esta vez del escritor y actor Radu Duda, transformado mágicamente en 1999 en príncipe de Hohenzollern-Veringen. Su compromiso no fue visto con buenos ojos por todos, y aunque la boda real que se celebró entre la princesa y el actor fue un éxito desde un punto de las revistas del corazón (con todas las casas reales convenientemente representadas), el tiempo dio la razón a quienes desconfiaban que Duda estuviera preparado para asumir el reto de convertirse en consorte de una princesa.
Margarita de Rumanía y su esposo en la actualidad. /
Amparada en que no era la heredera de nada Margarita de Rumanía seguía haciendo su voluntad hasta que llegaron dos fechas clave: el año 2009 y el año 2015. Durante el 2009 su ya esposo Radu Duda, que desde 2007 fue nombrado por su suegro príncipe de Rumanía, pretendió convertirse en candidato a la presidencia de Rumanía y comenzar una carrera política. Para muchos el príncipe se estaba aprovechando de la buena fama que tenía su mujer en su país natal. Las críticas arreciaron y las consecuencias de esta mala decisión aún se hacen sentir en la vida de la pareja: si ella ascendiera al trono él no sería rey, se tendría que conformar con convertirse en príncipe consorte.
Pero el gran vuelco en la vida de Margarita se produciría siete años más tarde, cuando el legítimo heredero de su padre, el príncipe Nicolás hijo de una de sus hermanas y primer varón de la familia, protagonizó un gran escándalo con hijo ilegítimo incluido. El desliz del príncipe con una de sus asesoras le valió su puesto en la línea de sucesión al trono rumano y su título principesco. Al final, apenas dos años antes de morir, al rey Miguel I no le quedó más remedio que derogar la tradición sálica de su casa y reconocer a Margarita como heredera del trono, un trono que parece estar cada vez más cerca.