Carolina de Mónaco y Stefano Casiraghi en una imagen de archivo. / /
Este 23 de enero Carolina de Mónaco cumple 67 años y son muchos los momentos icónicos relacionados con la princesa monegasca. Sin embargo, hay dos muy grabados en el imaginario colectivo, relacionados con los dos momentos más trágicos de su vida, la muerte de su madre, Grace Kelly , en un accidente de tráfico, el 14 de septiembre, de 1982, y la de su segundo marido, Stefano Casiraghi , el 3 de octubre de 1990.
Las demoledoras imágenes de Carolina de Mónaco, que se quedaba viuda con tres hijos pequeños, Andrea, Pierre y Carlota, dieron la vuelta al mundo. Como también lo dio, en una época en la que no vivíamos con la celeridad que trajo internet, el fallecimiento de Stefano Casiraghi, de solo 30 años, en un accidente de off-shore, en la bahía de Montecarlo, mientras la princesa se encontraba en París con su gran amiga Inès de la Fressange .
Periódicos tan prestigiosos como The New York Times o Los Angeles Times en Estados Unidos dedicaron grandes espacios a la muerte del industrial milanés, que estaba defendiendo su título mundial en este deporte en la prueba celebrada en St-Jean-Cap-Ferrat. Su catamarán chocó contra una ola a 144 kilómetros por hora y volcó. Fueron momentos de una tensión terrible y finalmente la tragedia se consumó.
Carolina de Mónaco y Stefano Casiraghi junto a sus tres hijos. / /
Stefano Casiraghi, según narraba The New York Times, era trasladado al hospital Princesa Grace en Monte Carlo, junto a su copiloto, Patrice Innocenti. El yerno de Rainiero de Mónaco murió a los pocos minutos de ser rescatado, mientras que Innocenti logró reponerse a las graves heridas que sufrió en el accidente, sobre el que han planeado numerosas teorías. Incluso algunas de carácter conspiranoico, como ocurrió con el de Lady Di en París .
Lo que fue determinante es que mientras Innocenti salió despedido, Casiraghi se quedó enganchado al cinturón, por lo que sufrió el impacto del barco bimotor de cinco toneladas cuando se estrelló contra el agua. Uno de los competidores, Michel Karsten manifestó en declaraciones recogidas por Los Angeles Times, que posiblemente no tuvo tiempo de mirar y reaccionar y que debió morir por el golpe.
Carolina de Mónaco regresó al Principado esa misma tarde acompañada por Inès de la Fressange, quien sigue siendo a día de hoy una de sus personas más cercanas y queridas. Fue crucial para la princesa de Hannover (recordemos que no está divorciada de Ernesto de Hannover y sigue utilizando este título) para sobrellevar unos momentos terribles. También para su posterior recuperación, como lo fueron su familia y algunos amigos como Roberto Rossellini , que fue quien le había presentado a Stefano. Dio la casualidad, además, que ambos habían perdido a sus respectivas madres, Grace Kelly e Ingrid Bergman, víctima de un cáncer, en el mismo año.
Stefano Casiraghi alcanzó una enorme popularidad como marido de Carolina de Mónaco, quien ya había fracasado en su primer intento matrimonial con Philippe Junot , una pareja a la que se habían opuesto frontalmente sus padres. Sin embargo, Casiraghi era muy conocido en la alta sociedad italiana por la fortuna familiar que se amasó en el contexto de la durísima posguerra italiana tras la caída de Benito Mussolini.
El abuelo de Stefano Casiraghi era un jefe de estación y fue su padre quien construyó una fortuna en la industria textil, el petróleo y la construcción durante la reconstrucción y la industrialización de Italia, uno de los países perdedores en la Segunda Guerra Mundial. Stefano, que estudió Económicas en la Universidad de Bocconi, en Milán, donde se forman las élites, tuvo un rol muy activo en la expansión empresarial de la familia.
En el momento de su muerte, Stefano Casiraghi, epítome del hombre de negocios milanés, era presidente de Cogefar France, una empresa subsidiaria de una constructora italiana propiedad de Fiat, a su vez, en manos de la familia Agnelli. También estaba vinculado a Engeco, una empresa inmobiliaria que tenía en el principado de Mónaco su base de operaciones.