Tom Cruise y Shakira coincidieron en la celebración del Gran Prmeio de Fórmula 1 de Miami. /
Shakira vuelve al mercado del amor a lo grande. De hecho, gracias a sus citas volvemos a constatar que el tiempo de las Kardashians, por fin, ha pasado a mejor vida. Se acabó lo de tomarse la revancha del ex de turno con un nuevo cuerpo, más delgado, musculoso o siliconado. Paloma Cuevas ha demostrado hasta dónde debe llegar la fría temperatura de la venganza sentimental para hacer pupa de verdad. Dónde más duele: en la testosterona.
Durante meses, Paloma Cuevas sufrió en silencio cómo Enrique Ponce la abandonaba por otra, mucho más joven. La humillación, enorme, tuvo una revancha olímpica: su historia de amor con Luis Miguel, no por nada llamado el Sol de México, hizo descender el romance juvenil de Enrique Ponce a la segunda división de la liga regional. Cuidado con Shakira, porque la reactivación de su vida sentimental lleva similar camino.
El paralelismo Cuevas-Ponce Shakira-Piqué tiene mucho sentido, pues los primeros formaron durante años el matrimonio perfecto y los segundos, con su romance mundial, actualizaron el flechazo romántico en los tiempos de la viralidad. Cuidado, porque tanto Ponce como Piqué dejaron a sus respectivas por dos veinteañeras rubias, sintomáticamente parecidas. No le haremos lectura psicoanalítica al asunto.
Lo cierto es que Shakira, ultimado para el divorcio , parece preparada para reactivar su vida sentimental, o eso interpretan los famosos que ya hacen cola para cortejarla. Dos famosos en la élite de sus respectivas profesionales rondan ya a la colombiana más famosa del globo. «Ha cambiado un Twingo por un Mercedes», claman las redes sociales al comprobar la cantidad de músculos que luce Lewis Hamilton (38 años), a la sazón piloto de Fórmula 1 precisamente para la marca británica.
Hamilton puede ser el piloto de Fórmula 1 con más mimbres para el mundo 'celebrity' del circuito, no en vano aparece en los tabloides británicos con asiduidad. Tiene bastante experiencia en el pop global, pues ha salido con Rihanna, Rita Ora o Nicky Minaj y estuvo siete años con Nicole Schrezinger, miembro de The Pussycat Dolls. Se vio con Shakira aprovechando el Gran Premio de Miami no una, sino dos veces.
Lewis Hamilton y Shakira han tenido al menos dos citas, ambas capturadas por los fotógrafos de rigor. Coincidieron sin duda en el circuito, pero ya habían quedado para cenar en uno de los restaurantes más exquisitos de la ciudad, Cipriani. Algunos comensales grabaron vídeos en los que se ve a la pareja que no cabe en si del gozo de verse. Él, especialmente, luce una sonrisa que le llega de oreja a oreja.
La cosa no quedó en una cena romántica, confirmamos. Al día siguiente, Hamilton y Shakira fueron de nuevo fotografiados en el embarcadero de la mansión de la cantante, embarcando en un yate junto a unos amigos. El plan era broncearse en alta mar hasta el atardecer, alejados de las miradas indiscretas de los objetivos, y rematar con una barra libre en la puesta de sol. Más que plan, planazo.
Pero, cuidado, que Lewis Hamilton no fue el único que se quedó con ganas de más Shakira , aunque sí el que puede tener más papeletas para conquistar a la exigente 'loba' colombiana. Durante la carrera, la cantante coincidió con otro poderoso famoso del 'showbusiness' global: Tom Cruise (60). La expectación es máxima: parece que el protagonista de Top Gun se quedó prendado de la diva.
Está claro: un romance entre Shakira y Tom Cruise sería un bombazo, pero la colombiana ya ha filtrado a través de sus canales habituales que no está interesada en el actor. Al menos, no de manera romántica. Aún así, él ha querido contestar que sí tiene química con la cantante y que no descarta iniciar la misión imposible de conquistarla. De hecho, parece que son amigos desde hace tiempo y que él la ha estado llamando para animarla tras su separación.
Cuidado, porque los talentos para la seducción de Tom Cruise deben ser importantes, dado el curriculum sentimental que posee. De la misma manera, es un señor que debe manejarse con precaución, ya que está vinculado a un culto alrededor de la automejora que se considera peligroso y que califica como secta llamado Cienciología. Esta creencia explica que Cruise no tenga una relación normal con ninguna de sus ex.
Sea Cruise, Hamilton o cualquier otro, Shakira está en posición de marcarse un Paloma Cuevas en toda regla y sustituir a un jugador de primera por una estrella global. Ellas no hieren con novios más guapos y más jóvenes, sino con señores más poderosos, más ricos y con más influencia internacional. La herida en la masculinidad frágil, de Gerard Piqué o de quien fuera, tiene que ver con el poder. En ese terreno, tanto Hamilton como Cruise ganan por goleada a Piqué.