En medio de una fuerte disputa familiar por una herencia , Victoria de Hohenlohe, duquesa de Medinaceli, se ha casado en una boda por todo lo alto que ha generado muchísima expectación. ¿El motivo? Pues además de la polémica que divide a la familia y esas disputas internas entre personajes conocidos, los invitados de lujo -entre los que había personalidades de la realeza- han hecho que cientos de personas se congrearan a las puertas de la Iglesia de San Miguel de Jerez de la Frontera en la que se han dado el «sí, quiero».
Y como suce en todas las bodas, la absoluta protagonista ha sido la propia Victoria de Hohenlohe y su precioso vestido de novia, que ha escogido un diseño de inspiración royal. Aunque ha tenido looks de invitadas perfectos como el de Sofía Palazuelo, que siempre acierta en estas citas, ninguno de ellos ha conseguido robar el protagonismo a la duquesa, que ha lucido como una auténtica princesa.
Victoria escogió un vestido de novia de inspiración royal, con manga francesa, detalles bordados y una gran cola. Era un vestido en blanco crudo, con superposiciones y confeccionado, principalmente, en un tul de seda semitransparente. Tenía detalles de cuentas, hilo metalizado y hasta encaje en la larga cola. Además, sujetaba un precioso ramo de flores en su mano y sorprendió que no usara ni tiara ni velo.
Maxime Corneille y Victoria de Hohenlohe a las puertas de la iglesia. /
Tras la ceremonia, los novios salieron de la iglesia muy sonrientes. Maxime Corneille escogió un chaqué en color gris con chaleco y en el que destacaba una corbata azul.
Luis Mediana acudió acompañado de su novia, Clara Caruana. Esta escogió un vestido midi en color rojo que combinó con un bolso tipo clutch, en concreto, el modelo Layla minaudière negro de Yliana Yepez.
Los duques de Huéscar tampoco no se perdieron la cita. Sofía Palazuelo arrasó con este look con un original vestido de lunares grandes en color negro sobre un fondo beige y pamela XL.
La princesa Miriam al-Ghazi de Jordania puso el toque royal a la boda y fue acompañada de su hijos, Boris y Beltrán de Bulgaria, de 26 y 24 años respectivamente. Ella escogió un vestido en un verde agua apagado que combinó con salones y un bolso de mano en color nude.
Sandra Schmidt-Polex, la madre de la novia, optó por un sencillo vestido azul claro, de tejido fluido, mangas abullonadas y lazada a la cintura. Lo acompañó de un clutcj rojo y un tocado sofisticado.
El novio llegó a la boda del brazo de la madrina, que se decantó por un vestido rojo con volantes, cuello perkins y manga larga, además de un broche y tocado.
La aristócrata Hermine de Grunne de Belgica sorprendió con un vestido cut out multicolor con falda plisada y pamela.
Madre e hija fueron de las más estilosas de la boda. Manuela escogió un vestido naranja con sandalias doradas, mientras que su madre Diana optó por conjuntar un favorecedor top azul con unos pantalones blancos.