Imagen de una reunión de trabajo como algunas de las que forman parte del libro de Sarah Jaffe, Trabajar: Un amor no correspondido. /
La agenda informativa es caprichosa y unos días después de que la reina Letizia se preguntase, como muchas de nosotras cada lunes, si vamos al trabajo a sobrevivir o a formar parte de un proyecto citando al médico y escritor Eduardo Vara, llega a las librerías el libro que necesitas para replantearte tu futuro profesional, Trabajar: un amor no correspondido (Capitán Swing).
Escrito por la escritora y periodista estadounidense Sarah Jaffe, experta en temas laborales, este ensayo recoge las experiencias de diversos sectores para ofrecer un esclarecedor retrato sobre el trabajo en el siglo XXI y el nuevo paradigma laboral. O lo que es lo mismo, cómo la nueva ética del trabajo, «que afirma que el trabajo supuestamente debe proporcionarnos algo parecido a la autorrealización, está condenada al fracaso».
El cambio de mentalidad laboral que supuso el coronavirus así como las políticas gubernamentales relacionadas con el trabajo, y las transformaciones que ha sufrido la industria, han hecho que la sociedad se replantee su relación con el lugar en el que muchos adultos pasamos, como poco, 8 horas diarias.
«Trabajamos más horas que nunca y nuestra disponibilidad se da por hecho incluso cuando, en principio, no estamos de servicio. Todo esto nos provoca estrés, ansiedad y soledad. El amor al trabajo es, en resumidas cuentas, una estafa», sentencia Jaffe en el prólogo del libro publicado por Capitán Swing.
Y es que, como muchos de nosotros, la autora fue consciente «de que la pandemia había dejado al descubierto la naturaleza coercitiva del trabajo» y mientras que antes del coronavirus «mucha gente sentía que mantenía una relación tóxica con el trabajo» fue aquel complicado momento «el que catalizó el cambio».
Imagen de una reunión en una oficina, el mejor momento para equiparar, como recoge Jaffe, la empresa a la familia. /
Como señala Jaffe, «durante la preparación de este libro hablé con distintos trabajadores que me explicaron que a sus superiores les encantaba decir que el lugar de trabajo era 'como una familia». Una trampa con la que, según la autora, se intenta que el trabajador «sienta vergüenza en el caso de no sentir amor por su trabajo, ya que se supone el amor es un recurso ilimitado que habita dentro de nosotros: si el lugar de trabajo es una familia, ¿lo natural no será amarlo?»
La propia Jaffe responde a la pregunta, señalando que «el amor es algo que ocurre entre las personas, el trabajo no puede ofrecernos amor». «Los trabajadores que vais a conocer en este libro», señala, «han cuestionado la idea de que su trabajo fuera algo que debían proporcionar solo por amor, y llaman nuestra atención sobre un concepto esencial que con frecuencia se olvida o se usa mal: la idea de la explotación laboral».
Un trabajador maneja una carretilla elevadora en una factoría, una imagen que, gracias a la deslocalización se ve cada vez menos en Estados Unidos. /
Según Jaffe, que ha recorrido Estados Unidos recogiendo testimonios de trabajadores que han sufrido injusticias laborales, han hecho huelgas o han visto cómo sus empresas los dejaban en la calle sin nada después de años de dedicación, « trabajamos más horas que nunca y nuestra disponibilidad se da por hecho incluso cuando, en principio, no estamos de servicio. Todo esto nos provoca estrés, ansiedad y soledad. El amor al trabajo es, en resumidas cuentas, una estafa».
Del trabajo no remunerado de las mujeres en el hogar a las labores domésticas remuneradas, la enseñanza, el comercio y al sector sin ánimo de lucro, pasando por las enfermeras que tuvieron que pagar de su propio bolsillo las protecciones durante la pandemia mientras su empresa presentaba beneficios históricos, Jaffe ha recogido testimonios que dibujan el retrato empresarial estadounidense.
Una imagen que, a la vista de las deslocalizaciones de las multinacionales, y la llegada de grandes compañías a todos los rincones del mundo, se parece más de lo que pudiéramos pensar a la que conocemos de primera mano, sea cual sea nuestra profesión.
Jaffe también se ocupa en su libro, porque ella misma es periodista freelance, de los trabajadores que no forman parte de la plantilla de una empresa y tienen «la suerte» de pertenecer a sectores en los que «centenares de personas desearían tener la oportunidad de trabajar en algo la mitad de genial», señala como creencia generalizada en exceso.
Un conjunto de personas que abarca actores, atletas, académicos precarizados, programadores informáticos, músicos y escritores, entre otros, y que viven de un trabajo gratificante, sí, pero también se encuentran con empresas que menosprecian su tiempo, imponen unas condiciones de trabajo leoninas o sufren represalias por afiliarse a un sindicato.
Sus vivencias, la forma en la que «han descubierto el placer de la rebelión, de la acción colectiva, de la solidaridad», son buenos ejemplos del panorama laboral al que se enfrentan millones de trabajadores en todo el mundo, pero también del valor de la unión a la hora de combatir las injusticias que, tarde o temprano, nos atañen a todos.
Trabajar: Un amor no correspondido es un libro que desvela los entresijos de poderosas empresas en las que la cuenta de resultados es lo verdaderamente importante y cabrea al lector ante la capacidad que tienen para exprimir a las personas y desecharlas, como fuesen naranjas. Pero que también muestra que no todo está perdido y que, ante los atropellos laborales, las personas con las que pasas tanto tiempo, tus compañeros, o aquellos que comparten las mismas condiciones, son los mejores aliados para cambiar el futuro del trabajo.