Cari Lapique, hija de Caritina Fernández de Liencres. /
Fue una de las pocas españolas que captó el objetivo del gran fotógrafo estadounidense Richard Avedon, junto a la Duquesa de Alba , a la que retrató para la revista Harper's Bazaar en 1959, Naty Abascal y su hermana Ana María o Dalí, a mediados de los años 70. Caritina Fernández de Liencres posó en su estudio de Nueva York, vestida con un abrigo de Pedro Rodríguez, que la reconocía como su musa. Avedon era el gran retratista de la alta sociedad internacional, la moda y el cine. Entre sus retratos figuran los de Brigitte Bardot, Audrey Hepburn o Jackie Kennedy. En la foto, Caritina posa de lado, con la melena agitada y los ojos entrecerrados mirando a cámara.
Caritina, casada con el abogado y empresario Manuel Lapique, vivía en una casa en Madrid decorada por Duarte Pinto Coelho, el gran interiorista portugués, favorito de la alta sociedad, y tenía otra en Marbella, decorada por el español Jaime Parladé.
En ambas residencias los Lapique recibían a todas las celebridades del momento, desde Lola Flores, de la que Cari era íntima amiga, a los duques de Windsor, el ex rey Eduardo VIII y su mujer, Wallis Simpson . En Marbella, Caritina celebraba su cumpleaños, cada mes de agosto, por todo lo alto.
Era la época en la que la Costa del Sol se había convertido en favorita de la jet internacional, de la mano del príncipe Alfonso de Hohenlohe . Caritina era una de las presencias constantes en los salones de la nobleza, pero también en los tablaos flamencos más conocidos. Era una gran aficionada al flamenco y lo bailaba muy bien, así como la rumba. Frecuentaba el tablao Caripen, de Madrid, que pertenecía a Lola Flores.
Caritina Fernández de Liencres, fotografiada por Richard Avedon. /
Caritina perteneció a una generación de mujeres de gran personalidad, cosmopolitas, inmejorables anfitrionas, con importantes conexiones internacionales, como la duquesa de Alba o la de Medinaceli, Mimi Fernández de Córdoba , ya fallecida. Caritina era hija de Antonio Fernández de Liencres y de la Viesca, marqués de Casa Real de Córdoba –de joven la llamaban Caritina Córdoba–, y de Caritina de Liniers y Cañedo. Su abuelo paterno, Antonio Fernández de Liencres y Nájera, era marqués de Nájera, de Donadío y vizconde de Villa de Miranda, un título que Caritina intentó reclamar en varias ocasiones, pero que no le fue concedido, porque no le correspondía por línea familiar. En la actualidad, el título se ha extinguido, porque nadie lo ha reclamado en más de cuarenta años.
Caritina y Manuel Lapique tuvieron cuatro hijos, Manuel, Pedro, Myriam y Cari. Esta última, asidua a las revistas del corazón y con una larga y prestigiosa carrera como relaciones públicas –entre otras, de la joyería Suárez–, está casada con el empresario Carlos Goyanes, primer marido de la cantante Marisol, y es madre de dos hijas, Carla y Caritina, que han reemplazado a su madre en las revistas, y que le han dado cinco nietos.
Cari Lapique en la década de 1990. /
La boda de Cari Lapique, celebrada en Marbella, fue uno de los enlaces del año y a ella acudieron nobleza, empresarios y artistas y la nieta de Franco, Carmen Martínez Bordiú, con su marido, Alfonso de Borbón. Ella firmó como testigo. Cari y Carlos cumplirán el año que viene 50 años de casados. Myriam, casada con Alfonso Cortina , fallecido durante la pandemia por culpa del coronavirus, a los 76 años, es una presencia frecuente en las celebraciones de la jet, pero con un perfil más bajo en las portadas. Myriam y Alfonso fueron padres de dos hijos, Carlos y Felipe, que celebraron sus bodas el pasado verano.
Caritina falleció en una clínica de Marbella el 10 de septiembre de 2015 a los 85 años y fue enterrada en Madrid. Fue siempre una mujer con un gran sentido del humor, fiel a sus amigos, extrovertida y con un gran espíritu para disfrutar de la vida. Vivió de forma intensa y, según quienes la conocían, fue una mujer feliz.