Como una madre para las Osborne

Así es Lucila Domecq, madre de Lulu Figueroa: dos bodas, cinco hijos y la tragedia de su hermana Sandra

Tras la muerte de Sandra Domecq, Lucila ha sido como una segunda madre para las hijas de Bertín Osborne y Ana Cristina Portillo.

Lucila Domecq y su hija, Lulu Figueroa, de compras. / GETTY

Juanra López
Juanra López

Eran seis los hermanos Domecq y Williams y la que alcanzó una mayor relevancia pública fue la recordada Alexandra (Sandra) Domecq , por su matrimonio con Norberto Juan Ortíz Osborne , que eligió el nombre artístico de Bertín Osborne para lanzarse primero como cantante y después abrirse camino como presentador. En los últimos años, sin embargo, ha tenido algo más de presencia su hermana Lucila, una figura muy conocida entre la aristocracia y la alta sociedad.

Lucila, que nació en 1953, ha estado casada en dos ocasiones. La primera de ellas con el actual conde de Romanones, Álvaro de Figueroa Griffith, fruto del matrimonio del aristócrata Luis Figueroa, fallecido en 1987, y la espía y escritora estadounidense Aline Griffith. El enlace, que tuvo lugar en marzo de 1973, se celebró en la Real e Insigne Iglesia Colegial de Jerez de la Frontera, con la asistencia de numerosos rostros de la alta sociedad. Entre los testigos se encontraba el mencionado conde de Romanones, cuya viuda , Aline Griffith le sobreviviría hasta 2017, cuando contaba 94 años y sucumbió a un enfisema pulmonar que se le complicó.

Del matrimonio formado por Lucila Domecq y Álvaro de Figueroa Griffith nacieron cinco hijos: Cristina, en 1976; Carla, en 1978; Álvaro, actual conde de la Dehesa de Velayos, en 1980; Lucila, a quien popularmente conocemos como Lulu Figueroa, en 1986; y Alonso, en 1989. De los cinco es precisamente Lulu la que más proyección pública ha tenido por su trabajo como pintora y sus incursiones en el mundo de la moda, unas pasiones que siempre alentó su abuela, Aline Griffith.

Dos grandes ausencias en la boda de Lulu Figueroa

Lulu Figueroa se casó en 2016 con Adrián Saavedra, y son padres de dos niños, aún pequeños para determinar qué futuro seguirán. La boda de Lulu estuvo marcada por dos ausencias. Fue muy importante y comprensible la de su abuela, Aline Griffith, quien desvelaba a LOC que el motivo fundamental es que en Jerez había muchos mosquitos en esa época y que le resultaba complicado desplazarse hasta allí.

La otra gran ausencia fue la de su padre, el conde de Romanones, pues meses antes había sufrido un ictus. Sí estuvo presente la propia Lucila, con su segundo marido, Leopoldo Pérez de Villaamili, con quien se había casado en marzo de 2016, en las bodegas Byass. Conocido por el sobrenombre de Polo, ha sido una figura clave en esta segunda etapa de su vida en la que disfruta mucho de sus hijos y de sus nietos.

A esta boda, a la que Lucila llegó en coche de caballos, asistieron, entre otros, Juan Abelló y Ana Gamazo , Blanca Pemán, Almudena Fontcuberta, Chipina Oriol, Mercedes Morenés y Sonia Bolin, vizcondesa de Almocaden. Fue en una cena organizada por la aristócrata y su segundo marido, Jaime Soto, donde se conocieron Lucila y Leopoldo, seis años antes del enlace.

Sandra Domecq, recordada exmujer de Bertín Osborne, en un momento muy feliz de su vida. / GTRES

En clave familiar, debemos señalar dos ausencias: la de Bertín Osborne, exmarido de su recordada hermana, Sandra Domecq, y Eugenia, la hija de éste, en avanzado estado de gestación. Sí acudieron sus tres hermanas, Alejandra, Claudia y Ana Cristina , esta última, fruto del segundo matrimonio de Sandra Domecq con el empresario Fernando Portillo.

El golpe más duro de la vida de Lucila Domecq fue, sin duda, la muerte de su hermana Sandra, víctima de un cáncer el 13 de agosto de 2004 en Sevilla. En tan duras circunstancias, en la última recaída que no pudo superar, estuvieron día a día en el hospital sus hijas. También estuvo muy pendiente Bertín, con quien siguió manteniendo una gran relación de amistad, pese a las diferencias que acabaron con su matrimonio.

Lucila Domecq siempre ha ejercido como una segunda madre para sus sobrinas. Ha estado unida a ellas en los buenos momentos, la mayoría, y en los malos que, afortunadamente, han sido mucho menos frecuentes. De hecho, por poner solo un ejemplo, fueron muy comentadas las fotografías en las que la vimos en la revista ¡Hola! junto a su sobrina, Claudia Ortiz, poco antes de que naciera su segunda hija, Violeta. Daban un paseo del brazo y con una enorme felicidad en sus rostros.