Estefanía de Mónaco en un retrato de juventud /
Con una Carolina de Mónaco batida en retirada y una princesa Charlène más empoderada que nunca, podríamos pensar que 2023 le pertenece al duelo final entre estas dos mujeres, pero nada más lejos de la realidad. Nuestra apuesta es que 2023 será el mejor año de la tercera mujer destacable del Principado del glamour: Estefanía de Mónaco .
La hermana menor de Carolina y Alberto de Mónaco parece, por fin, estar a gusto en su papel como princesa y acude a los eventos que más le interesan y tocan su corazón, como el pasado 30 de diciembre, cuando consiguió que hasta su hermano le acompañara al Festival de Circo de Montecarlo.
Pero sin duda lo que más ilusión le hace a la menor de los descendientes de Grace Kelly es que este va a ser el año en que se va a estrenar como abuela. La princesa que ha sido definida por sus propios hijos como una auténtica «mamá pato» está a punto de poder volcar de nuevo todos sus mimos en un bebé. El triunfo definitivo de la royal a la que el amor le ha sido esquivo desde que se enamoró por primera vez.l
Atrás quedaron los tiempos en los que los medios retrataban a Estefanía de Mónaco como una jovencísima femme fatale alocada capaz de haceer que las agencias de fotos facturaran millones de dólares (de hecho la llamaban la «princesa de oro») vendiendo imágenes de Estefanía con cualquiera de sus numerosos amantes.
Desafortunadamente para la jovencísima princesa, tras los titulares escandalosos y las imágenes de la Estefanía festiva que se besaba apasionadamente en aeropuertos y discotecas se escondía una triste realidad: la gran mayoría de aquellos amantes acababan siempre traicionándola.
La traición más pública y notoria fue, por supuesto, la que protagonizó su primer marido, Daniel Ducruet con una stripper en una piscina. De aquella infidelidad Estefanía acabó divorciada y de madre soltera de dos criaturas.
Carolina de Mónaco junto a su hermana menor, la princesa Estefanía /
Pero Daniel Ducruet no fue, ni mucho menos, el primero de los amantes de Estefanía de Mónaco que la humilló públicamente. Su primer amor de adolescencia fue el que abrió esa senda a los que vinieron detrás.
El príncipe italiano Urbano Riario Sforza Barberini Colonna tenía los apellidos y el lustre necesario para hacerse íntimo del heredero del principado de Mónaco, Alberto. Pero esa amistad entre aristócratas veinteañeros se convirtió en un serio problema para los Rainiero y Grace Kelly cuando la princesa Estefanía entró en formar parte de la ecuación.
En aquel momento, 1981, Estefanía de Mónaco tenía 17 años y quedó completamente maravillada por el noble italiano, cuatro años mayor que ella. El primer encuentro tuvo lugar en una cena en el restaurante Le Pirate el mes de julio y Urbano y Estefanía fueron inseparables desde aquella misma noche.
Con tal de estar con su novio secreto Estefanía de Mónaco se escapaba de palacio para encontrarse con él en la discoteca Jimmy'z. También se escapaba del colegio. Al final se escapaba tanto que acabó expulsada del Collège Saint-Dominique. Sus padres quisieron saber quién estaba tras las fugas constantes de su hija e incluso intentaron normalizar la situación invitando al príncipe italiano a su casa de los Alpes.
Pero los encuentros que les interesaba a los dos jóvenes tenían lugar en un apartamento parisino del barrio de Saint-Germain-des-Prés cada fin de semana. Allí fue donde se convirtieron en amantes. ¿Cómo lo sabemos? Porque Urbano Riario se encargó de describir lo que había pasado en ese apartamento a la prensa en cuanto se acabó su relación con Estefanía.
La relación entre Estefanía y su primer flechazo duró apenas unos meses, pero el daño que causó la entrevista posterior que concedió el príncipe a la prensa italiana permaneció en el tiempo. Seguramente ni a Rainiero ni a Grace Kelly les hizo gracia contemplar los titulares en los que Urbano contaba con pelos y señales cómo fueron esas noches a la luz de las velas.
Vídeo. Estefanía de Mónaco y su mala suerte en el amor, ¿la maldición de los Grimaldi?
Debido a Urbano Grace Kelly, la misma que intentaba convencer al Paris Match que su hija menor prefería beber coca cola en las discotecas antes que alcohol, tenía una nueva crisis de imagen con la que lidiar. Y Estefanía, antes incluso de alcanzar la mayoría de edad, sufrió por primera vez la traición pública de un amante.
Tras aquellos primeros titulares escandalosos llegarían muchos otros. Afortunadamente hoy sería impensable ver a la princesa Estefania envuelta en semejante vorágine de la prensa rosa. Incluso sus hijos son increíblemente discretos y normales para los estándares royal. Sin amantes deslenguados cerca, y con la promesa de convertirse en la abuela más empalagosa de Mónaco, vaticinamos un gran 2023 para la princesa Estefanía.