Grace Kelly juntoi a su padre, John Brendan Kelly. /
La historia de los Juegos Olímpicos modernos está llena de héroes, villanos, hazañas increíbles y anécdotas curiosas. Y en todas estas categorías podría encajar el estadounidense John Brendan Kelly, el que fuera padre de la estrella de Hollywood convertida en royal Grace Kelly y abuelo de los príncipes Carolina , Alberto y Estefanía de Mónaco. De padres irlandeses emigrados al Nuevo Mundo, superó sus orígenes humildes hasta hacerse millonario, consiguiendo tres medallas de oro olímpicas por el camino. Pero su vida personal estuvo sembrada de controversia.
John Brendan Kelly, familiarmente conocido como Jack, nació en Filadelfia el 4 de octubre de 1889. Era uno de los diez hijos de John Henry Kelly y Mary Ann Costello. Como aprendiz de albañil en una de las empresas de construcción de su hermano, John practicó varios deportes. El joven, que medía 1,89- una estatura inusual para su época-, practicaba baloncesto, fútbol americano y remo. Ganador de numerosas competiciones, se convirtió rápidamente en uno de los mejores palistas de su país.
Desmovilizado en abril de 1919 con el grado de teniente, tras pasar 18 meses en el ejército estadounidense durante la Primera Guerra Mundial, John B. Kelly creó su propia empresa de construcción en Filadelfia. Debido a que «trabajaba con sus manos», en 1920 se le denegó el derecho a participar en la prestigiosa Regata Real británica de Henley, en el río Támesis.
Esta exclusión fue una razón más para que el joven treintañero, ya seis veces campeón de Estados Unidos por aquel entonces, se preparara para los Juegos Olímpicos que se celebraban ese año en Amberes. En la final, a bordo de un skiff (una embarcación monoplaza estrecha e inestable) en la dársena del canal de Willebroeck, en Bruselas, se enfrentó al británico Jack Beresford y le ganó por un segundo.
Tan solo media hora después, en una proeza nunca repetida desde entonces, se subió a otra embarcación junto a su primo Paul Costello y ganó otro oro más. Cuenta la leyenda, y su familia lo ha confirmado, que entonces envió su gorra al rey Jorge V, con las palabras: «Con saludos de un albañil». La exitosa pareja regresó a la competición olímpica cuatro años más tarde en París para revalidar su medalla de oro.
Tras esta victoria, Kelly optó por poner fin a su carrera deportiva, dedicándose no solo a su vida profesional y a su familia, sino también a la política local -se presentó como candidato a la alcaldía de Filadelfia en 1935- y a apoyar el deporte aficionado.
En 1924 se casó con Magaret Majer, a la que había conocido diez años antes en una piscina. Ella también destacó en el mundo del deporte como fundadora del atletismo femenino en la Universidad de Pensilvania y dirigiendo una exitosa campaña de recaudación de fondos para construir pistas de tenis para mujeres. Margaret dio a su marido cuatro hijos, tres niñas y un niño. Margaret 'Peggy' Katherine nació en 1925 y a ella le siguieron John Brendan 'Kell' junior (1927), Grace Patricia (1929), la futura actriz y esposa del príncipe Rainiero II , y, por último, Elizabeth 'Lizanne' Anne (1933).
Grace Kelly, princesa consorte de Mónaco. /
Este padre de familia numerosa solía estar demasiado ocupado con el trabajo, el golf y la política, así que rara vez estaba en casa. Estricto y muy conservador, tenía un alto nivel de exigencia y siempre recalcó la importancia de alcanzar metas a sus cuatro hijos. Grace idolatraba a su padre y siempre estaba deseosa de su aprobación, pero Peggy, la hermana mayor de Grace, era su favorita.
«Siempre estábamos compitiendo por todo, compitiendo por el amor», decía la estrella del Hollywood de los 50 sobre el espíritu competitivo de su padre. Kelly desaprobaba particularmente su carrera como actriz , que, según él, era apenas mejor que «la de una prostituta». La futura princesa vivió toda su vida bajo el conflicto de un progenitor al que amaba y que nunca la correspondió, por muchos éxitos que esta consiguiera.
Tampoco pudo encontrar ese afecto en su madre. «Hoy en día, Ma Kelly sería a rrestada por maltrato infantil porque no escatimaba la vara. Y no malcriaba a los niños. Exigía obediencia», confesó en su día Lizanne, la hermana menor de Grace.
Veintisiete años después de su fallido intento de participar en la Regata Real de Henley, John Brendan Kelly pudo saborear su venganza. Su único hijo, campeón de remo estadounidense como él, ganó en la categoría Diamond Scull en Henley-on-Thames en 1947. Luego repetiría la hazaña dos años más tarde.
Los príncipes Alberto y Charlène de Mónaco portando la antorcha olímpica. /
El joven, del que su padre sí estaba orgulloso, participaría hasta en cuatro Juegos Olímpicos. Tras pasar por Londres 1948, Helsinki 1952 y Melbourne 1956, donde John Brendan 'Kell' Junior ganó una medalla de bronce, finalmente el hermano de la princesa Grace puso fin a su carrera en los JJ. OO. de Roma en 1960. Ese canto del cisne deportivo no pudo verlo su padre, fallecido de cáncer el 20 de junio de 1960 a la edad de 70 años.
Ahora ese legado olímpico lo encarnan el príncipe Alberto y la princesa Charlène . Su nieto participó en todas las ediciones celebradas entre 1988 a 2002 como parte del equipo de bobsleigh de Mónaco y la sudafricana fue integrante del equipo de natación de Sudáfrica en los JJ. OO. de Sídney 2000. El pasado 18 de junio, mientras el matrimonio portaba la antorcha olímpica a su paso por el Principado, se anunció que este verano se haría un homenaje a la figura de John Brendan Kelly para celebrar su última medalla de oro, conquistada hace un siglo en el Sena.