Pialr González de Gregorio. /
Los grandes problemas no suelen encontrar soluciones fáciles. Esta máxima la podemos aplicar al Archivo de Medina Sidonia. Es esta la cuestión principal que abordamos con Pilar González de Gregorio, hija de Luisa Isabel Álvarez de Toledo , duquesa de Medina Sidonia, conocida popularmente como 'la duquesa roja', por sus convicciones de izquierdas y su lucha antifranquista. Lleva mucho tiempo pidiendo una intervención del Estado para que este legado de interés capital para la historia de nuestro país no solo sobreviva sino que se divulgue adecuadamente, pero el camino está siendo largo y proceloso.
En conversación telefónica, la que fuera duquesa de Fernandina, otra cuestión que abordamos de forma más somera a lo largo de nuestra conversación, esgrime los argumentos sobre los que sustenta su reclamación sobre el Archivo General de la Fundación Casa Medina Sidonia (AGFCMS): «Ya ha terminado el pleito y los porcentajes de propiedad están aclarados jurídicamente. Se ha ejecutado la sentencia. Hay tres herederos que tienen cada uno su porcentaje y hay otro de la fundación. Es muy difícil sacarlo adelante porque necesita una gran inversión, también es difícil su conservación y además tiene una entidad que requiere al Estado detrás. Debería estar interesado en conservarlo y difundirlo. Hay muchísima documentación y contenidos que todavía no se conocen y que son fundamentales para la historia de España».
Pilar está muy implicada con estos valiosos fondos documentales, un tesoro para cualquier investigador, es el mayor archivo de España en manos privadas y su contenido además de histórico es político, por las circunstancias especiales y la posición de esta familia en la Andalucía de la Baja Edad Media, hasta el siglo XVII.
«Es el mayor archivo en manos privadas de España. Son más de seis mil legajos, lo que quiere decir que hablamos de seis millones de documentos. No todos tienen la misma importancia, pero se trata de asuntos vitales para la historia de nuestro país, en lo que se refiere a los viajes a América en los siglos importantes, porque la mayoría de las expediciones salían de Sanlúcar. Allí estaban la Casa de Contratación de Indias y la Capitanía General del Mar Océano. Los libros de almadraba son esenciales porque hablamos de un registro climático desde el siglo XII. Podría ponerte muchos ejemplos en este sentido».
Según manifestaba El País el pasado marzo Liliane Dahlmann, viuda de tu madre y presidenta de la Fundación Casa Medina Sidonia, hay problemas para la digitalización porque «algunos herederos me han escrito alguna carta amenazándome».
Antes de digitalizar el archivo hay que acordarlo con los propietarios. Conmigo nadie ha acordado nada. Se ha hecho un acuerdo entre la Junta de Andalucía y la Fundación, que antes era dueña de todo el patrimonio, mientras que ahora es dueña solo de un tercio. Es cuestionable legalmente que pueda seguir ocupándose y gestionando todo este patrimonio. Es muy necesario digitalizar el archivo, pero no se ha llegado a un acuerdo con los herederos. Lo que no puede hacer Lilianne es firmar un acuerdo sin contar conmigo cuando se está utilizando una parte de mi propiedad. Tampoco la Junta de Andalucía.
¿No desgasta demasiado a nivel personal un proceso como este?
Por supuesto que los juicios desgastan, pero siempre digo que soy de tierra de huracanes. En la vida no puedes estar apiadándote de tí mismo porque si no no llegas a ningún sitio. También ha habido otros factores que me han favorecido y no lo niego. Por supuesto que ha habido muchísima dificultad, pero no tengo que darle vueltas a eso. Hay que seguir hacia adelante e intentar solucionarlo en la medida que uno pueda. No sirve quejarse.
Es la misma actitud que te he leído sobre cómo encaraste la pérdida de tu título nobiliario.
Lo más duro fue la injusticia y la arbitrariedad. Este título me lo cedieron mi madre y mis hermanos ante notario, pero sorprendentemente esa renuncia no contó y no la tuvieron en cuenta los tribunales. Además, fue un título que rehabilité en base a una cesión. Ese título no podía volverse a rehabilitar y estuvo ocho años vacante. Al principio, cuando mi sobrino lo pidió, no se lo concedieron y después, Felipe VI, arbitrariamente, eso no me importa decirlo, lo rehabilitó a pesar de los informes en contra.
Sin embargo, tu esencia siguió siendo la misma.
Mi esencia no depende de tener un título nobiliario, ni debería depender la de nadie.
A tu entender si hay alguien que merecería un título nobiliario por los servicios prestados a España es la baronesa Thyssen.
Sí, pero además de la baronesa, hay una persona que se lo hubiera merecido aún más, María Moliner. Si no un título, ponerle su nombre a una estación. Ella no está siendo recordada como se merece, Posiblemente, por no tener una connotación política muy marcada. Su diccionario de sinónimos y antónimos es maravilloso y lo sacó adelante sin medios. Es una persona que no está siendo reivindicada por nadie.
Sin Carmen Thyssen , no tendríamos ese museo en España y nos quedará para siempre. Creo que deberían haberle nombrado baronesa de Neptuno. Los ingleses pagaban mucho más por esa colección, que vino a Madrid gracias a ella. Hasta Margaret Thatcher dijo que habría que haberle buscado al barón una novia inglesa.
Pilar González de Gregorio, en un evento /
Una parte crucial de tu herencia es tu palacio de Quintana Redonda en Soria, al que denominas con humor como «vampiro» porque te cuesta sacarlo adelante.
Cada año sale una de esas obras estructurales que no se ven y son muy caras. El vampiro ataca y es una aspiradora de recursos grande. Es un patrimonio y no es sólo mío, también del pueblo de Quintana, en la España vaciada, que yo vivo muy a fondo.
Divides tu tiempo entre Madrid, Soria y Sanlúcar, ¿que aportan cada uno de esos lugares a tu vida?
Yo soy de avanzar y no preguntarme las cosas. Con Soria me he encontrado, es bonito, lo disfruto mucho y cuando luchas por algo, lo llevas dentro... Sanlúcar es mi querencia, me encanta, tiene mucha vida y es parte de mis raíces. Qué decir de la luz, las playas, el mar, me recargan mucho. También Madrid es vital para mí.
Otra ciudad clave en tu vida es París, donde viviste en tu juventud, en círculos artísticos. ¿Qué impronta te dejó?
Yo era muy joven y cuando estás inmersa en ello vives, disfrutas sin pararte a valorar. Fueron años maravillosos, un privilegio. París es precioso, te marca, pero siempre he sido muy española, lo disfruté, pero mi sitio está aquí.
En esa época, pudiste llegar a ser modelo de un perfume de Givenchy.
Me propusieron una foto en su día, porque Givenchy no quería una modelo profesional. Yo era muy joven, tenía un novio al que no le gustaban estas cosas -hace alusión a Jean Álvarez de Toledo, marqués de Casa Fuerte, padre de Cayetana Álvarez de Toledo - y aquello quedó en el tintero. Si volviera atrás diría que sí.
Porque a la Pilar de ahora le hubiera dado igual la opinión de su novio...
¡Claro! Por eso ahora prefiero no tener novios. Para que no me lleven la contraria y no tener que consultar -dice, entre risas.
La libertad se construye día a día.
La libertad es muy adictiva.
Tu bisabuela, la duquesa viuda de Santa Elena enviudó tres veces y tres fueron las ocasiones en las que te casaste tú.
Se lo decía a mi abuela que tenía mentalidad clásica y no aprobaba mi repetición matrimonial, para zanjar el tema le decía que su madre enviudó tres veces y los míos se quedaban en buena salud. ¡Ella se reía y fin de la discusión!
Pilar González de Gregorio, con Alfonso Díez, en el funeral de Ira de Füistenberg. /
Tus dos hijos ya volaron: el mayor, Pepe, de tu primer matrimonio con el aristócrata Rafael Márquez y Osorio, vive en Miami; y el menor, Tomás, del segundo con el empresario Tomás Terry, se ocupa del patrimonio familiar. ¿Qué tipo de madre has sido?
La verdad es que no lo entendí demasiado bien. Lleva 20 años en el extranjero, es su vida y su decisión, pero preferiría que volviera porque le veo poco, a Tomás le veo más. Son adultos y les respeto, yo he valorado mucho mi libertad y debo valorar la suya.
Tu madre, la duquesa de Medina Sidonia, tuvo una enorme dimensión pública, pero conocemos mucho menos a tu padre, Leoncio González de Gregorio y Martí, ¿qué enseñanzas te dejó?
Mi padre me dejó el orden, un sentido de la dignidad exterior, de la elegancia y de tratar a todo el mundo de la misma manera.
¿Y tu madre?
El interés por muchísimas cosas, por la historia… También he heredado la afición al arte de mi abuelo que le encantaba visitar monumentos, paisajes, pueblos... De mi madre heredé la pasión por la cultura y por la independencia. No fue una madre al uso, pero siempre admiré que fue capaz de jugársela por sus ideas, pudo tener una vida muy fácil, fue extrema y valiente- afirma en alusión a su entrada en prisión en 1969 y a su posterior exilio en Francia.
Tu madrina de bautismo fue la infanta Pilar, ¿tuviste una relación estrecha con ella?
Tuve cierta relación. Siempre iba bien arreglada, tenía una voz preciosa y no le dió por las operaciones estéticas.... Tenía categoría personal .
Tuviste una relación mucho más estrecha con la duquesa de Alba.
Cayetana supo dejar su impronta en España. Fue la Duquesa que todos conocían en los salones y en los barrios y en la prensa del corazón, participó en muchas causas sociales, culturales y en las fiestas populares, año tras año, era imprescindible. Su entierro en Sevilla fue el de una Reina, la gente se echó a la calle para despedirla. Fue rompedora, aunque no tanto como mi madre, ella respetaba a su colega porque lo hablamos varias veces. Cayetana tenía su criterio propio, su estética especial, pero una columna vertebral de tradiciones y vivió la vida intensamente..
Mencionabas antes la elegancia de la infanta Pilar. Tú también apareciste en listas que calibraban precisamente eso…
¡Por mí que me sigan poniendo, pero ya tengo una edad!
Habrá que acabar con el edadismo entonces…
Está el vampiro, que es un enemigo de mi armario.
¿Qué hacemos con el concepto de elegancia, se puede aprender, se puede mejorar, se nace con ella?
Para ser elegante se necesita una disciplina, elegir la ropa, ir bien planchado. La buena imagen es un poco de sacrificio diario y la gente está cada vez menos dispuesta.
Pilar González de Gregorio y Josemi Rodríguez, en los Premios Mujerhoy. /
No quería terminar sin mencionar uno de tus grandes logros, que tres de las obras que descubriste cuando fuiste presidenta de Christie's España están en el Museo del Prado.
Me siento muy orgullosa de esto. Me encantaron los diez años que trabajé en Christie's, fue una experiencia muy importante para mí. Siempre le he tenido un gran cariño al Museo del Prado. Recuerdo una frase de Azaña: «El Museo del Prado es más importante que la Monarquía y la República juntas». El primer paso para conseguir esos cuadros es que sabía dónde estaban, luego los identificaron los expertos, y acabaron en el museo. Ha sido una satisfacción para mí -dice a propósito de los lienzos de Dosso Dossi, de un pintor del círculo de Van der Goes y de Juan de Zurbarán- Además, hay algunas obras que fueron donadas por mi bisabuelo, tres Goyas.
¿Te has planteado volver a publicar como novelista?
Sí, pero el vampiro no me deja. No encuentro el momento ni el sosiego. Mis memorias no, tengo una parte de pudor y de respeto por quienes han estado en mi vida. Hay confidencias para un amigo, pero no para todo el mundo. Los recuerdos no son sólo míos. Me sentiría como una urraca llevándome al nido cosas de los demás.
La discreción es un valor a la baja.
Hay que tener un límite. Hay intimidades que no son solo tuyas. ¿Hasta que punto puedes usar eso?
Tengo la impresión que tu vida ha sido de todo menos contemplativa…
Parece ser que sí, pero no lo he buscado. Así ha sido.