La princesa Claire y Laurent de Bélgica llevan dos décadas juntos. /
El último espectáculo de Laurent de Bélgica , hermano del rey Felipe de Bélgica y oveja negra oficial de la familia, no se ha hecho esperar. El príncipe de las declaraciones más estridentes de Europa la ha vuelto a liar en una entrevista y a pesar de ello, a su lado, impertérrita como siempre, permanece su mujer la princesa Claire.
Como si de nuestra reina Sofía se tratara las acciones de su marido no parecen «manchar» el buen nombre ni el buen hacer de esta mujer discreta que hasta su cuñado el rey adora aunque sólo sea porque es capaz de calmar a su tempestuoso hermano en los momentos de crisis.
La última tormenta provocada por el hijo menor de la reina Paola de Bélgica ha sido, de nuevo, una larga retahíla de Laurent en estado puro despotricando sobre su malvada familia y lo injusta que es su vida con perlas como «a mí no me gusta el dinero (dando a entender que a su hermana Astrid sí) y por eso me casé con Claire por amor». Ahora la pregunta es por qué se casó Claire Louise Coombs con el errático príncipe belga. Una duda que nos corroe y constituye un auténtico misterio, como todo lo demás que rodea a esta mujer.
La princesa Claire y su marido parecen el día y la noche, y contra más pasa el tiempo (ya llevan dos décadas casados) más se agudizan las diferencias entre ambos. Contra la verborrea de él, el silencio de ella.
Contra el histrionismo de él, la mesura de la princesa. Contra los ataques a los reyes belgas, los abrazos públicos de Claire a sus cuñados. Nada parece cuadrar en esta pareja con tres hijos, ni las actitudes ni las agendas, pero siguen juntos contra viento y marea.
La costumbre de Laurent de colocarse bajo los focos e intentar robar la escena pública, no encuentra contrapartida en su esposa, que podría presumir, si le diera por ahí, de ser una de las princesas europeas con menos agenda de todas. De hecho, tras contagiarse del covid en la pandemia y sufrir después una dolencia «resistente» pasó dos años sin acudir a ningún acto público. Un récord.
Por su silencio y su capacidad para mantener la sonrisa en público incluso en las situaciones más adversas (como cuando su marido juega con el móvil en pleno acto protocolario), la princesa Claire se ha ganado el respeto de los que han tenido un encontronazo con el carácter del príncipe Laurent.
Pero todo tiene un precio, hasta el carisma de royal con la situación bajo control. En 2021 el rumor de que Claire había hecho las maletas, cogido a los tres hijos del matrimonio y abandonado a su esposo corrieron como la pólvora. Laurent, por supuesto, fue el encargado de enfrentarse a la prensa. Ella, como siempre, permaneció callada, pero tras meses de ausencia se dignó a ponerse una de sus múltiples pamelas y acompañar a su marido a los actos del día nacional de Bélgica.
Hija del empresario británico Nicholas Coombs y de la belga Nicole Mertens quienes la conocen la describen como una mujer de nervios de acero, una cualidad que la familia real belga le agradece. La hermana de su esposo, Astrid, se deshace en elogios sobre Claire y la propia pareja real la eligió sin debate alguno como madrina de su hija menor, la princesa Eloisa. Detalles mínimos pero significativos para agradecer a la princesa muda de los belgas que no protagonice el primer divorcio de la historia familiar.