Qué fue de las joyas de la condesa de Barcelona: la tiara que siempre lleva Letizia y las perlas favoritas de la reina Sofía

A pesar de vivir en el exilio gran parte de su vida la condesa de Barcelona, suegra de la reina Sofía y madre del rey Juan Carlos, siempre lució las mejores joyas. Y algunas de ellas son básicas para los looks oficiales de la reina Letizia.

María de las Mercedes de Borbón y Orleans, con la tiara Cartier. / gtres

Silvia Vivas
Silvia Vivas

María de las Mercedes Borbón y Orleans , madrileña e hija de Carlos de Borbón Dos Siclias y Luisa de Orleans, se convirtió en Infanta de España y condesa de Barcelona al casarse en 1935 con su primo en tercer grado Juan de Borbón , heredero del destronado rey Alfonso XIII y pretendiente al trono de España. Y aunque nunca llegó a reinar, la condesa siempre lució joyas de reina.

Si hubiera querido, la madre del rey Juan Carlos podría haber presumido en el exilio de Estoril de tener un joyero a la altura de cualquier reina europea , porque al propio ajuar familiar de princesa de Orleans se le añadió con su matrimonio un surtido tesoro que recibió de manos de Alfonso XIII en forma de tiaras, broches, pendientes y pulseras.

Un joyero que nunca dejó de ampliarse, porque su suegro también le regalaba piezas muy significativas como presente para conmemorar ocasiones memorables para los Borbones. Ese es el caso del fabuloso broche con una gran esmeralda central que había pertenecido a la reina Isabel II de España y que se convirtió en una de las piezas favoritas de la condesa. Alfonso XIII le dió la gran esmeralda a su nuera, con pendientes a juego, para celebrar que había dado a luz al siguiente heredero de la dinastía, el futuro rey Juan Carlos de Borbón .

Quizá estas esmeraldas estuvieron para la condesa de Barcelona siempre relacionadas con acontecimientos felices, y por ello las escogió para lucirlas en el bautizo del siguiente heredero de la corona de España; su nieto el actual rey Felipe VI.

A su muerte, en el año 2000, las esmeraldas de la reina Isabel II fueron a parar al joyero de su hija mayor la infanta doña Pilar, y desde la muerte de doña Pilar, la feliz poseedora de todo el conjunto es Simoneta Gómez Acebo. Pero no es la única joya que posee Simoneta y que lució la condesa de Barcelona.

Las joyas de la boda con el conde de Barcelona

A pesar de los aportes puntuales al joyero familiar, el grueso de la alta joyería que lució durante toda su vida la condesa de Barcelona lo recibió con motivo de su boda. Del fabuloso conjunto con el que Alfonso XIII agasajó a su nuera destaca la tiara conocida como «la rusa», que ahora forma parte de las «joyas de pasar» que sólo las reinas de España pueden lucir, unos pendientes de diamantes y perlas, además de varios conjuntos de perlas que se convirtieron en los favoritos de la condesa.

María de las Mercedes luces las perlas. / gtres

Contrariamente a los gustos de la familia de su esposo, especialmente de la reina María Cristina, la condesa mostraba especial predilección por las perlas . En este aspecto, tenía dónde elegir. Directamente de la colección de la familia de su esposo recibió una pulsera de flores de brillantes con una gran perla en el centro de cada flor, que había pertenecido a la reina Isabel II, y que acabó en manos de la infanta Elena cuando se casó con Jaime de Marichalar.

También se quedó la condesa con el collar de 25 perlas de la reina María Cristina, e incluso con un broche de perlas de la misma propietaria, y que podía ser incluído como colgante en un collar o presentar aislado. Desafortunadamente para esta última pieza, a la hora de escoger un broche de perlas la condesa de Barcelona tenía un claro favorito y no era él. Es una pieza de brillantes con forma de lazo en cuyo centro había una gran perla colgante en forma de gota, la que se conoce como «falsa peregrina», que llevó en múltiples ocasiones, incluida la boda de su hijo Juan Carlos con la princesa Sofía de Grecia.

La tiara más famosa de la condesa de Barcelona

Se cree que esta pieza pertenece al lote de joyas que que los condes de Barcelona recibieron para custodiarlo tras la muerte de la reina Victoria Eugenia y que estaban destinadas, como otras piezas (entre ellas la famosa tiara flor de Lys), a convertirse en las joyas oficiales de las reinas de España. Pero el broche nunca pasó a esa colección sino que acabó en la solapa de Simoneta Gómez Acebo (aunque la perla peregrina sí forma parte de las joyas de pasar).

Pero no todas las joyas que le regalaron a la condesa recibieron tanta atención. Algunas no despertaron el mismo interés en su nueva dueña, por increíble que parezca, a pesar de ser impresionantes. Eso fue lo que sucedió con el collar de 19 zafiros de la reina María Cristina que la condesa no se molestó ni en engarzar ni en lucir en público (al menos no existe documentación de que así lo hiciera) y que acabó regalando a su hija mayor, la infanta doña Pilar, en 1967, con motivo de su boda.

Las joyas de la condesa de Barcelona que ha lucido la reina Letizia

Entre los múltiples regalos de bodas de la condesa de Barcelona en forma de alta joyería, algunas de las piezas no pasaron a la historia por portarlas ella, sino por haberlas lucido la reina Letizia antes incluso de ser royal, cuando aún era plebeya.

Es el caso del broche art decó de diamantes y rubíes y con pendientes a juego que Letizia usó para completar el deslumbrante look rojo que llevó en la boda de Federico de Dinamarca y Mary Donaldson. Las piezas, firmadas por Chaumet, son la combinación perfecta de diamantes y rubíes redondos.

Letizia lleva la tiara Cartier. / gtres

Y aunque la reina Sofía la lució en los 2000, hay que reconocer que la reina Letizia impresionó a todos en noviembre de 2018 cuando en el banquete en honor al presidente chino que se ofreció en el palacio real escogió la tiara Cartier de la reina María Cristina para coronar su cabeza. Una pieza impresionante que era una de las favoritas de la condesa de Barcelona y que, por supuesto, había recibido de manos de su suegro.

Pero no todo es espectacularidad. En 2017, en el retrato oficial de la Casa Real, el discreto alfiler con una perla rodeada de diamantes y otra colgante que luce la reina Letizia en la solapa de su traje, también formó parte del ajuar de la condesa de Barcelona.