LUTO POR CARLOS GOYANES

Cari y Miriam Lapique: su apasionante vida en la alta sociedad, de dependienta de El Corte Inglés a la boda de Letizia

En un momento triste para la familia Lapique debido al fallecimiento de Carlos Goyanes, cabe celebrar la irresistible ascensión en la alta sociedad de Cari y Miriam, las hermanas maravilla de la jet set de los 70 y 80.

Miriam y Cari Lapique, en el tendido de las Ventas durante la Feria de San Isidro. / ARCHIVO ABC

Elena de los Ríos
Elena de los Ríos

La preciosa familia de los Lapique ha despedido a su patriarca, Carlos Goyanes, con tristeza. No fue un fallecimiento esperado, al contrario. Se va con él parte de la memoria de la crónica social de los 60 y 70, como jovencísimo primer marido de Marisol y, luego, como esposo de Cari, su gran amor . Pero, sobre todo, se va un padre y un abuelo, claro. De hecho, pasada la juventud optó por un segundo plano para su actividad empresarial. Todo lo contrario que las hermanas Lapique, tan protagonistas.

Hubo un momento en los años 80 que no se podía abrir una revista sin contemplar a Cari y Miriam, bellísimas hijas de Caritina Fernández de Liencres y Liniers , fallecida en 2015, a los 85 años. Retratada por Avedon como Naty y Ana María Abascal o la duquesa Cayetana de Alba, Caritina Fernández de Liencres era conocida en la alta sociedad de la época como vizcondesa de Villamiranda, un título que en realidad jamás tuvo. Sí estuvo en su familia, pero quedó vacante y no logró rehabilitarlo.

De lo que no cabe ninguna duda es de que las credenciales de Caritina eran aristocráticas: era hija de Antonio Fernández de Liencres y de la Viesca, marqués de Casa Real de Córdoba, y de Caritina de Liniers y Cañedo. Su abuelo paterno, Antonio Fernández de Liencres y Nájera, era marqués de Nájera, de Donadío y vizconde de Villa de Miranda. Se casó con el abogado madrileño, Manuel Lapique (luego empresario y Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica), y vivió a tope la noche de la 'jet set': del tablao Caripén de Lola Flores a la Marbella de Alfonso de Hohenlohe.

El matrimonio tuvo cuatro hijos: Manuel, Pedro, Miriam y Cari Lapique . Fueron las dos chicas las que, enseguida, destacaron por su belleza y alegría. En realidad, fue Cari la que comenzó su vida laboral trabajando como dependienta en El Corte Inglés, pero el dato sirve para situar a las dos hermanas en la alta sociedad de la época. Tenían credenciales, pero tampoco una fortuna familiar tal que les permitiera desentenderse de ganar su sustento. Asi que trabajaron siempre como el que más.

Miriam y Cari Lapique, junto a los hijos de la primera (Felipe y Carlos) y las hijas de la segunda (Caritina y Carla), en Guadalmina. / INSTAGRAM @cariilapique

La relación de Cari Lapique con la moda fue provechosa, pues tras emplearse en una de las boutiques de El Corte Inglés del Paseo de Castellana, regentó durante 15 años su propia franquicia de la exclusiva marca Celine en la capital. La veíamos en fiestas, eventos sociales y viajes de ensueño, cual influencer de la época, pero Cari fue antes que nada una mujer de negocios. En 2020, todavía trabajaba para Suarez, Aristocrazy y la agencia de viajes Nuba. Eso sí: ya como esposa de Carlos Goyanes, más famoso que ella en la época.

La boda de Cari Lapique, celebrada en Marbella en 1975, fue uno de los enlaces del año y a ella acudieron nobleza, empresarios y artistas y la nieta de Franco, Carmen Martínez Bordiú, con su marido, Alfonso de Borbón. Cuando conoció a Carlos Goyanes ya era famoso: era nieto de Benito Perojo, productor de películas de Imperio Argentina o Estrellita Castro (estas en los estudios UFA de la Alemania de Hitler) e hijo de Manuel Goyanes, productor de 'Muerte de un ciclista' y descubridor de Marisol.

Carlos conoció a Cari en una piscina de Marbella

Según las crónicas de la época, el amor de Carlos y Marisol era aún demasiado juvenil como para prosperar y duró solo tres años. Alegaron, de hecho, inmadurez para separarse. Cuando Goyanes y Cari Lapique se encontraron poco después en una piscina de Marbella, se enamoraron locamente. La pareja Goyanes Lapique inició una familia próspera (con dos hijas, Caritina y Carla) y popular en la crónica social, aunque hubo episodios para el olvido, como la investigación policial que involucró al empresario en operaciones delictivas relacionadas con la droga.

Miriam y Cari Lapique, en la boda de Javier Prado y Catalina Vereterra Gastearen en Medina Sidonia (Cadiz), el pasado septiembre. / gtres

La trayectoria de su hermana Miriam fue otra. A los 22 años se casó en Marbella con Alfonso Cortina, ya un ejecutivo prometedor de 35 años que tres años después de casarse se convertiría en consejero delegado de Hispano Hipotecario del grupo Banco Hispanoamericano en 1982. En su boda fueron testigos Alfonso de Borbón y Carmen Franco Polo, entre otros. La vida de Miriam en Madrid, discretísima, se centró en la familia: tuvo dos hijos, Felipe y Carlos , que hoy gestionan el holding familiar, Corlap (la abreviatura de Cortina Lapique) Asset.

Miriam y Alberto estaban retirados en su finca vinícola

Si Cari reinaba en las revistas junto amigas como Carmen Ordóñez, Miriam se movía en los círculos de la alta sociedad financiera. De hecho, acudió a la boda de los reyes Felipe y Letizia en 2004 y al funeral de la infanta Pilar, en 2020. A través de su cuñado, Alberto Cortina, confraternizó con Alicia Koplowitz, Marta Chávarri y Elena Cué, sus tres mujeres. También cuenta entre sus íntimas a Nuria González, viuda del naviero Fernando Fernández Tapias.

Los últimos años de Miriam Lapique y Alfonso Cortina discurrieron sobre todo en su finca de Retuerta del Bullaque, en Ciudad Real, donde se habían retirado para crear su propio vino, Pago de Vallegarcía. El que fuera presidente de Repsol falleció en 2020 a causa del covid. Cari y Carlos Goyanes vivían en su casa de Puerta de Hierro, aunque pasaban largas temporadas en su casa de Marbella, donde el empresario y promotor inmobiliario falleció esta semana.

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