Manuel Díaz, El Cordobés, y su hija Alba. /
Manuel Díaz creció con la ausencia de su padre, al que admiraba con inocencia sin ser correspondido; su progenitor no le reconocía. Desde pequeño, su madre ( Maria Dolores Díaz) y su abuela le repitieron que era hijo del majestuoso Manuel Benítez , El Cordobés (título que luego heredaría). Por su complicada biografía, se ha prometido a sí mismo no cometer los mismos errores que el mismo sufrió en sus propias carnes. Parece haberlo conseguido: ha logrado crear su propio hogar.
Pasaron más de 50 años hasta la confirmación de que Manuel era descendiente de la leyenda del toreo. Jamás se rindió, y el tiempo le ha permitido protagonizar un emotivo reencuentro. Hace unos días, ha llegado la esperada reconciliación con un fuerte abrazo, ante los ojos atónitos de los espectadores. Manuel Díaz ha avanzado hacia su felicidad, ha construido una fuerte relación con su mujer (con la que lleva casi 20 años) y con sus hijos.
El torero de 53 años ha vivido sin un referente para entender la paternidad, pero con la determinación de estar presente en la vida de sus niños. No quería se tuvieran que labrar su camino sin ayuda, como le ocurrió a él.
Alcanzó el éxito con mucho esfuerzo. Con 15 años se vistió con el traje de luces por primera vez en Abenójar (Ciudad Real) y 10 años después ya se había consolidado. Lo llevaba en la sangre y con orgullo.
Del legado de Manuel Benítez, su primogénito solo tomó su profesión. A pesar de no haber tenido una figura ejemplar, supo cómo acercarse a sus hijos. Consiguió ser el pegamento después de haber padecido la desestructura familiar.
El 24 de octubre de 1997 se casó con Vicky Martín Berrocal . Dos años después llegó su hija Alba. Probablemente, les aflorarían las típicas dudas de los primerizos, pero el tiempo les ha dado certezas. Aprendieron a criar a una niña que ya una mujer.
A sus 23 años, Alba es un orgullo para sus padres. Graduada en Comunicación en The College For The International Studies de Madrid, puede presumir de la cercanía de sus seres queridos. Incluso tras su divorcio, Manuel y Vicky han demostrado y confesado que tienen una relación muy profunda, casi de amistad. Han logrado la armonía.
Manuel Díaz, El Cordobés, y su primogénita. /
Las redes sociales son la ventana particular de la primogénita para mostrar la conexión con los dos. «¿Existe un amor más puro?», compartía en su Instagram, junto a su madre. Para su padre deja multitud de dedicatorias: «Estoy agradecida a la vida por haberme dado la oportunidad de ser tu hija y verte crecer a ti también, ver tu evolución personal y superación. Te quiero más y reviento».
También ha compartido vídeos espontáneos que evidencian lo divertido que es compartir tiempo con Manuel. En uno, su padre desafina mientras le canta Cumpleaños feliz. En otro, ella es una niña de medio metro que monta en un caballo de madera. A su lado, Manuel se entrega con un sombrero de paja. Toca un piano de plástico y le vuelve a entonar una canción. Le hacía los coros desde su infancia (y hasta el resto de sus días). «Si le das a elegir entre mamá y papá, Alba elegiría a su padre», llegó a decir Vicky en el programa Lazos de Sangre.
Alba fue el primer pilar de una familia que Manuel ha terminado de formar con su actual esposa, Virginia Troconis. Con ella sumó nuevos integrantes: Manuel (que acaba de cumplir la mayoría de edad) y Triana (que tiene 15 años).
Manuel Día, El Cordobés, y su hijo. /
El torero ya ve cómo su único hijo da el paso a la vida adulta y se ha dado cuenta de que la tradición del traje de luces termina en él. «Él respeta mucho mi profesión, de hecho en alguna ocasión ha toreado en el campo con sus amigos en algún cumpleaños. Pero creo que él tiene claro que no se va a dedicar al toreo», ha confesado Manuel sobre su hijo, quien prefiere disfrutar del fútbol o el campo.
Por su parte, la pequeña lleva el nombre del barrio más emblemático de Sevilla. Aún le queda mucho camino, pero ya es la alegría de la casa. Tiene mucha complicidad con su hermana mayor, con la que comparte bailes en las redes sociales.
Los tres hijos de El Cordobés se tratan como hermanos e íntimos, y es evidente la bonita relación de Alba con la mujer de su padre (hasta cocinan juntas). «Como dice Virginia, el mayor regalo es poder pasar tiempo juntos, sea donde sea y como sea, pero juntos… Agradecida a la vida de lo que tenemos, me hacéis muy feliz», describió en una ocasión.
El reto del torero era ser el soporte que a él le faltó en sus primeros años, y el 1 de julio del año pasado fue una oportunidad de recoger lo cosechado. La familia se reunió al completo y el diestro dejó un mensaje. «Gracias a todos por tanto cariño recibido en el día de mi cumpleaños y por estar siempre en los momentos importantes de mi vida», decía.
Sus hijos son su motor, como repite constantemente. Y tiene un consejo que quiere que se graben a fuego: «Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo... Ni siquiera yo, ¿ok? Si tienes un sueño tienes que protegerlo. Las personas que no son capaces de hacer algo te dirán que tú tampoco puedes. Si quieres algo ve a por ello y punto». Él mismo se lo ha aplicado.