El misterio de Miranda Rijnsburger: la mujer de Julio Iglesias desde hace más de 30 años que vive por separado con sus cinco hijos

Miranda Rijnsburger lleva más de 30 años al lado del cantante, pero vive por su cuenta con sus cinco hijos y siempre se ha mantenido en un plano discreto que hace de ella una mujer misteriosa.

Miranda Rijnsburger con Julio Iglesias y sus hijas. / gtres

Elena Castelló
Elena Castelló

Si existe una persona cuya vida es sinónimo de discreción, esa es Miranda Rijnsburger, más de 30 años al lado de Julio Iglesias y madre de sus cinco hijos pequeños. En los últimos años, el matrimonio vive en casas separadas, ella afincada en Miami, en la casa de Indian Creek, con sus hijos, y él en República Dominicana, pero nadie pone en duda la estabilidad de su relación.

El avión privado del artista está siempre a punto para salvar la distancia entre ambas residencias. «Miranda es la mujer de mi vida, no podría imaginarme la vida sin ella», ha declarado el cantante en numerosas ocasiones. Se casaron en un a boda secreta hace 10 años, en su finca de Marbella. La pareja llevaba ya 20 años junta, cuando decidieron casarse en la total intimidad en su residencia de Ojén, en agosto de 2010.

Los únicos testigos fueron sus hijos – Miguel Alejandro (1997), Rodrigo (1999), las gemelas Victoria y Cristina (2001) y Guillermo (2007)– y los guardeses de la finca en la que la familia se instala todos los veranos. Solo en los últimos años, Julio ha preferido quedarse en República Dominicana por la pandemia.

Parece que estas reglas de convivencia son el secreto de su larga relación. Julio siempre ha sido muy independiente y ha necesitado distancia. Y Miranda lo entendió desde el primer momento. Parece que ella no tenía interés en casarse, al menos no tanto como Julio. Pero la boda no hizo sino reforzar su complicidad.

El cantante conoció a la ex modelo holandesa en el aeropuerto de Yakarta, en Indonesia, una mañana de diciembre de 1990, y enseguida tuvo claro que sería la mujer de su vida, a pesar de las leyendas que le han convertido en un coleccionista de amantes. En aquel diciembre, Miranda se había trasladado a la capital de Indonesia para trabajar de modelo, algo que había empezado a hacer meses antes cuando un fotógrafo canadiense la convenció.

Ella descansab a unas semanas en Santa Lucía, en el Caribe, para reponerse de la tristeza por el fallecimiento de su padre. En aquella época trabajaba en una empresa de captación de personal en Rotterdam, tras estudiar secretariado internacional, y después de pensarlo mucho aceptó posar en ropa de baño. Los encargos se acumularon.

Vídeo. Julio Iglesias, las mujeres de su vida y sus grandes amores

En el aeropuerto de Yakarta le llamó la atención un pequeño revuelo en una de las puertas de salida. Era Julio Iglesias acompañado por sus colaboradores. El cantante también se fijó en ella y la invitó, en ese momento, a verle cantar esa noche. Tras la actuación, le propuso, unos días más tarde, que lo acompañara en su gira por Kuala Lumpur, Singapur y Tokio, y ella, aún con reservas, volvió a aceptar. Él tenía 47 años y ella 25.

Al regresar a Rotterdam, Julio la llamaba constantemente. Poco a poco la relación se puso en marcha. A mediados de 1991, Miranda se instaló en la casa que el cantante tenía en Indian Creek, en Miami. Los tres hijos de Julio, Enrique, Julio José y Chábeli, enseguida la acogieron con cariño. Luego llegaron sus propios hijos con Julio.

Miranda era el refugio de la agitada vida del cantante. Pero apenas ha dado entrevistas y siempre ha preferido mantener los detalles de su vida personal y familiar en la intimidad. Una de las pocas veces en que rompió su silencio fue en una entrevista para Vanity Fair España, cuando presentó en sociedad a sus hijas, Victoria y Cristina, que iban a participar en la puesta de largo de Le Bal, en París. Habló de su infancia, del día que conoció a Julio Iglesias y de cómo se enamoraron.

« Lo vi rodeado de mujeres y pensé que alguna de ellas era su esposa. No estaba al tanto de su vida personal. Se acercó y me propuso que fuese a verlo cantar esa noche. Tuve dudas. Yo sabía quién era, aunque lo desconocía todo acerca de su vida personal. Me lo pensé y finalmente accedí», explicaba en la entrevista.

En sus 50 años de carrera musical, Julio Iglesias ha vendido más de 300 millones de discos. Su fortuna, es incalculable y le ha llevado varias veces a la lista de los 10 artistas más ricos del mundo de la revista Forbes. Y a pesar de los rumores sobre su salud, que han arreciado estos dos últimos años, no se plantea dejar el escenario, a sus casi 79 años, que cumplirá el próximo 23 de septiembre.

Pero este añ o tampoco ha vuelto a España, a su finca de Ojén, que le compró al torero Curro Romero . Miranda y sus hijos sí. La finca, llamada Las Cuatro Lunas, está situada a pocos minutos de Puerto Banús, tiene más de 450 hectáreas de terreno, siete dormitorios, ocho baños, estudio de grabación, una bodega para 2.000 botellas, tres piscinas, cuatro casitas para invitados y un helipuerto para que todos puedan aterrizar directamente en la casa. Fue allí, en una ermita construida para ello, donde se casaron Miranda y el cantante.

Sin embargo, Miranda no se ha dejado ver, a diferencia de otros años. No así sus hijas gemelas, Victoria y Cristina, que se han convertido en unas auténticas «socialités» y han dado también puntual noticia de sus vacaciones en Turquía o en Ibiza, en sus redes sociales. Junto a ellas llegaron también Guillermo -de 14 años- y el mayor de sus cinco hijos, Miguel (o Michael), de 24 años, que luego regresó a Miami para continuar con sus compromisos laborales.

Los días de Miranda en Marbella transcurren de forma muy relajada. Le gusta salir a caminar por la sierra y montar a caballo. Pese a la cercanía de la mansión a Puerto Banús, a apenas diez minutos en coche, este año no se la visto hacer shopping y comer por la zona. El verano pasado, una de las pocas salidas que hizo Miranda fue para cenar con las gemelas, su amiga malagueña Azahara Margón, la estilista Ana Antic y su gran amiga Joy Bakker.

Las cinco disfrutaron en e l Hotel Finca Cortesin, situado en Casares, en la Serranía de Ronda. Otros años ha acudió al Festival Starlite con sus hijas. Más difícil todavía es ver junto a Miranda y a Julio. Ha sido en algún concierto del cantante o en la boda de Ana Aznar y Alejandro Agag, en septiembre de 2002.

Miranda brilló con un palabra de honor en estampado paisley-patchwork de Oscar de la Renta, íntimo amigo del cantante, y unos espectaculares pendientes de diamantes. A pesar del paso del tiempo, Miranda no cambia, ni en sus estilismos , siempre de blanco y con bailarinas, ni en su físico privilegiado.

En los últimos años las especulaciones acerca de Julio Iglesias y de su salud han sido constantes. Miranda siempre ha desmentido estos rumores, cuando ha tenido ocasión. En una de sus escasísimas apariciones, el pasado enero, el cantante, quiso desmentir que estuviera enfermo . «Estoy del carajo», comentó en una entrevista radiofónica a una cadena española.

En verano de 2020 circularon unas fotos suyas en las que se le veía caminando con dificultad y con ayuda de dos personas. No acudió a su casa de Marbella y canceló los dos conciertos que tenía planeados. Sin embargo, el insistió en que había sido un problema puntual.

«Había tenido un a rotura de la tibia y el peroné, había estado con la pierna para arriba dos meses y estaba flacucho, hecho una mierda. Pero se pasó, estoy bien ya, perfectamente bien», relató. En agosto, publicó un post en Instagram insistiendo en su buena firma: « Estoy perfectamente bien, con ganas de volver a entrar al estudio y seguir haciendo caminos para cantar con las mismas ganas de siempre». Sin duda, Miranda es el apoyo que necesita.