Alexia de Grecia y Carlos Morales, el día de su boda. /
Tres reyes y siete reinas atendieron la invitación de la Familia Real griega para celebrar la boda de la princesa Alexia de Grecia, la mayor de los cinco hijos del rey Constantino II y Ana María de Grecia , con el arquitecto Carlos Morales, en la Catedral Ortodoxa de Santa Sofía, en Londres. Este 9 de julio se han cumplido justo 25 años de aquel enlace, celebrado en 1999. Después hubo una recepción en Kenwood House, a las afueras de Hampstead. Dos días antes, una gala previa a la boda reunía a los invitados en Bridgewater House, también en Londres. La novia cumplió 34 años al día siguiente de la boda.
La pareja se había conocido en una regata, en Barcelona, en 1994. La princesa es una gran aficionada a la navegación como todos sus primos españoles. Carlos fue miembro del equipo español preolímpico de vela en la clase Tornado. Era la segunda boda en la familia real griega, tras el enlace, cuatro años antes, de Pablo, el heredero, y la millonaria Marie-Chantal Miller .
Entre los invitados no faltaron la anciana reina Ingrid, madre de Ana María de Grecia y abuela de la contrayente –que fallecería al año siguiente–, ni los reyes Juan Carlos y Sofía, el entonces príncipe Felipe y las infantas Elena y Cristina con sus esposos. También acudieron la reina Isabel de Inglaterra y su marido, el duque de Edimburgo, y el príncipe Carlos.
Además, también estuvieron presentes el rey Carlos Gustavo de Suecia y la reina Silvia, la reina Sonia de Noruega y el príncipe heredero Haakon, la reina Noor de Jordania, el gran duque Juan y la gran duquesa Josefina Carlota de Luxemburgo, Margarita de Dinamarca con su esposo el Príncipe Henrik y su hermana la princesa Benedicta, ambas hermanas de la madre de la novia, o Beatriz de Holanda.
Alexia lució un sencillo vestido recto con cuello en pico y manga larga en raso duquesa blanco roto diseñado por Inge Sprawson, la costurera personal de su madre, y se tocó con el velo de encaje bordado con motivos florales, de su bisabuela materna, Margarita de Connaught –nieta de la reina Victoria–, sujeto con la tiara del Khedive de Egipto, firmada por Cartier, que fue quien se la regaló a Margarita y que ésta estreno, junto con el velo, en su boda con el rey Gustavo Adolfo de Suecia.
Los pendientes de diamantes también pertenecieron a la reina Margarita. La tiara y el velo fueron utilizados por su madre, la Ana María, en su boda con Constantino de Grecia, y su abuela, la reina Ingrid, en su boda con el rey Federico IX de Dinamarca. La novia estaba radiante, y, sin duda, aquella fue una de las pocas veces que ocupó el centro del escenario.
Siempre discreta, Alexía ha dado poco que hablar en estos años, tras instalarse, primero en Barcelona y, más tarde, en Lanzarote, tierra natal de su marido, y ha seguido una vida tranquila en la que lo primero para ella ha sido siempre su familia. Apenas aparece en prensa, tan solo en alguna reunión o boda familiar, como la de Federico y Mary de Dinamarca, sus primos, o sus hermanos.
Alexia de Grecia con sus padres, Constantino y Ana María de Grecia, y sus hermanos, Pablo y Nicolás /
Alexía de Grecia y Dinamarca nació, el 10 de julio de 1965, en el palacio de Mon Repos, en Corfú, Grecia –el mismo palacete de la familia real griega en el que nació el duque de Edimburgo, tío de la novia, en 1921–. Es sobrina de las reinas Margarita II de Dinamarca y Sofía de España y prima carnal del rey Felipe VI. Sus primeros años los pasó en Grecia hasta que el rey Constantino tuvo que dejar el país hacia el exilio, en 1967, después del Golpe de Estado de los Coroneles y, más tarde, tras un referéndum que anuló la monarquía en Grecia.
En los primeros años de exilio, la familia real griega se instaló en Roma, en la Via di Porta Latina, en cuyos jardines Alexía jugaba con sus hermanos, el príncipe Pablo, nacido en Grecia en 1967 y heredero al trono, y Nicolás, nacido también en el país heleno, en 1969. Sus hermanos Teodora y Philippos nacieron en Reino Unidos, en 1983 y en 1986.
En Roma comenzó sus estudios, mientras aprendía griego con un tutor privado, junto a otros niños griegos. Alexía siempre tuvo una relación muy cercana con sus dos abuelas: la reina Federica de Grecia , madre de Constantino II, que vivía a las afueras de Roma, y la reina Ingrid de Dinamarca, que visitaba con frecuencia a la familia.
En 1973, Constantino y Ana María y sus hijos dejaron Roma para instalarse un tiempo en Dinamarca, donde vivieron en el Palacio de Amalienborg, la residencia de la familia real danesa, en Copenhague. Alexia guarda muy buenos recuerdos de aquella época. Ha hablado, por ejemplo, de la puntualidad con la que su abuela, la reina Ingrid, servía el té cada tarde, o las salidas para ver funciones de ballet clásico, en el Teatro Real de Copenhague, que le entusiasmaron.
En 1974, la familia se mudó a Cobham, en Surrey, Inglaterra. Sus recuerdos de esta época son también felices, aunque hay uno que es amargo: el referéndum griego celebrado ese año sobre el regreso de la monarquía, que llenó de esperanza a los reyes y luego de una honda tristeza cuando comprobaron que no podrían regresar a su hogar en Grecia. Al igual que sus hermanos, la princesa Alexia asistió al Hellenic College de Londres, que sus padres habían fundado en 1980.
Tras acabar el bachillerato con buenas calificaciones, pasó un año, en 1984, trabajando como voluntaria en el Hospital para Niños Enfermos de Londres, en el Centro de Juegos del Hospital. Después continuó sus estudios en el Froebel College del Roehampton Institute, una sección de la Universidad de Surrey, en 1985, y se licenció en Historia y Educación, en 1988. En 1989, obtuvo un Postgrado en Educación y se convirtió en maestra de escuela primaria. Trabajó en Southwark, en Londres entre 1989 y 1992 y disfrutó mucho de la experiencia de trabajar con niños de extracciones muy diferentes, según ha confesado.
Alexia de Grecia con su marido y sus hijos /
En 1992, Alexia se tomó un año sabático y se fue a Barcelona para asistir a los Juegos Olímpicos de 1992. Le gustó el clima y la gente y, tras participar en el campeonato mundial de vela, decidió quedarse. En la Fundación Catalana para el Síndrome de Down realizó un Máster sobre Intervención Temprana en la Infancia. Trabajó como terapeuta de niños con síndrome de Down.
Fue en estos años en los que estrechó los lazos con la infanta Cristina. Se convirtieron en confidentes. Alexía apoyó incondicionalmente a la infanta en la travesía del desierto del Caso Nóos . Cristina la visita a menudo en Canarias. La infanta es madrina de la primera hija de Alexía y Carlos Morales, Arrietta, nacida en 2002 en Barcelona, y Alexía lo es de Pablo Nicolás Urdangarin.
El matrimonio tiene tres niñas y un niño: Arrietta, Anna-Maria, Carlos y Amelia. Anna-Maria también nació en Barcelona, en 2003. Fue en entonces cuando decidieron instalarse en Lanzarote. Allí nacieron, Carlos, en 2005, y Amelia en 2007. La pareja huía del acoso de la prensa. Vivieron durante todos esos años en una casa en Yaiza, frente al mar, diseñada por el propio Morales, que parece que han vendido al inicio de 2024. Carlos ha desarrollado su carrera participando en gran número de proyectos. En 2009 fue investigado en relación con delitos de corrupción urbanística y por construir su casa en terreno no urbanizable. Fue exonerado en 2011.