EL MÁS DISCRETO DE ZARZUELA

La sorprendente redención de Jaime de Marichalar: de yerno maldito en la familia real a favorito del rey Juan Carlos

El tiempo ha colocado a los yernos del rey emérito Juan Carlos y cuñados del rey Felipe en el lugar que les corresponde. Jaime de Marichalar ha pasado de incomprendido a admirado en una sola década.

Jaime de Marichalar, en su último viaje a París para asistir al desfile de Dior en la Semana de la Moda. / gtres

Elena de los Ríos
Elena de los Ríos

Es de dominio público: la infanta Elena y Jaime de Marichalar no se separaron en los mejores términos en 2010, hasta el punto de que la comunicación entre la ex pareja prácticamente se interrumpió en el momento en el que firmaron el divorcio. En su momento, se dijo que la convalecencia del ictus que sufrió el soriano fue durísima, con unos arranques de mal genio que la primogénita del rey Juan Carlos no pudo soportar. A resultas, el ex duque de Lugo desapareció casi por completo.

La novelista y periodista Pilar Eyre ha recordado recientemente la radical mutación de carácter que sufrió Jaime de Marichalar y desembocó en la famosa interrupción de la convivencia con la infanta Elena. «Jaime soltaba todo lo que se le ocurría», afirmó Eyre. «Sin filtros. Desde llamar fea a una señora a decirle a otra que iba mal vestida, y su mujer trataba de arreglar sus desaguisados y sufría horriblemente». Y añadió: « Ahí empezó un infierno, para él, pero también para ella».

Aunque tras la separación jamás se volvió a ver a la infanta Elena y Jaime de Marichalar juntos, la relación de este con sus hijos, Felipe Juan Froilán y Victoria Federica, continuó con los altibajos propios de la adolescencia, la pubertad y una juventud bastante disruptiva en ambos casos. Sin embargo, apenas nada se supo de la opinión del ex duque de Lugo acerca de las idas y venidas de sus hijos, más allá de su apoyo a la carrera en la moda de Vic y de cierta resistencia a que Froilán se mudara a Emiratos Árabes, con su abuelo.

En realidad, la discreción de Jaime de Marichalar desde que saliera de la familia real ha sido tan rigurosa, que podríamos hablar más bien de autoborrado. El padre de Vic es conocido por rehuir las cámaras absolutamente. De conceder declaraciones ni hablamos. El silencio que guarda ante los micrófonos es tan sepulcral como imposible es fotografiarle si él mismo no se presta. Sus idas y venidas son un absoluto misterio, más allá de los yates en los que le avistamos cada verano.

El adusto Marichalar no encajó en Zarzuela

Efectivamente: la manera en la que Jaime de Marichalar ha llevado su nueva vida de divorciado nada tiene que ver con la de Iñaki Urdangarin, antaño el yerno favorito en la familia real gracias a su físico de Adonis, su simpatía desenvuelta y su afición al deporte. Que fuera olímpico conquistó inmediatamente al rey Juan Carlos y al entonces príncipe de Asturias. Marichalar, sin embargo, resultaba más indescifrable para los habitantes de Zarzuela. El adusto y ceremonioso caballero soriano que pidió la mano de la infanta Elena no conectó demasiado con la campechanía borbónica.

Con el transcurso de los años, la figura de Jaime de Marichalar no logró más comprensión por parte de su familia política. De hecho, España toda asistió estupefacta a la metamorfosis de aquel tímido señor de Soria en un extravagante y sofisticado amante de la moda y los eventos de la alta sociedad. En contacto con el lujo, la moda, París y la noche, Jaime de Marichalar se transformó en un verdadero disfrutón. Las aridez y contención de Castilla quedaron absolutamente olvidadas.

Jaime de Marichalar y Letizia Ortiz, en 2014, en el velatorio de la madre del ex duque de Lugo. / gtres

Como sabemos, con el paso de los años el que fuera favorito se transformó en apestado (Iñaki Urdangarin) y el incomprendido ocupa hoy un lugar preferente en el corazón del patriarca de los Borbón, el rey Juan Carlos. Al menos, eso es lo que sostiene el portal 'Monarquía Confidencial', donde se citan fuentes cercanas al monarca emérito para constatar su opinión al respecto de los que fueron sus yernos. A nadie puede sorprender que se manifieste «decepcionado» con Iñaki Urdangarin.

Su opinión al respecto de Jaime de Marichalar, al que al principio no miraba con demasiadas simpatías, también ha cambiado. Ha sido su discreción la que, ahora, le convierte en una persona digna de la admiración de un monarca. «A pesar de su separación de la infanta Elena, Marichalar ha sabido conservar una imagen respetuosa y distante, lejos de los escándalos», confesaron dichas fuentes cercanas al rey emérito Juan Carlos. «Ha sido muy prudente en sus declaraciones y presencia en los medios», añadió.

Sí hubo una persona que supo ver en Jaime de Marichalar a un amigo y aliado apreciable, esa fue la reina Letizia. Ella sí empatizó por el ex duque de Lugo y este se convirtió en uno de los apoyos de Letizia Ortiz en Zarzuela. Ambos fueron 'extraños' en la familia real y comprendían a la perfección su circunstancia. La prueba de su complicidad salió a relucir en 2014, cuando la reina se desplazó personalmente al domicilio de los Marichalar para trasladar su pésame por el fallecimiento de Concepción Sáenz de Tejada, condesa viuda de Ripalda. No acudió ningún otro miembro de la familia real.