Las lecciones que Rania de Jordania aprendió de su suegra, la princesa Muna

Rania, la plebeya que se convirtió en reina por sorpresa y su suegra, la princesa Muna, que fue sustituida por Noor han sabido conquistar el poder en la corte jordana.

La princesa Muna y la reina Rania en la boda de Letizia y Felipe VI. / getty images

Silvia Vivas
Silvia Vivas

En 1999 y de forma inesperada, Abdalá bin Al Hussein, hijo del rey Hussein I y su segunda esposa la princesa Muna se convirtió en rey de Jordania. Con el tiempo su ascenso al trono provocó un movimiento inesperado en la jerarquía palaciega del país: supuso la caída de la todopoderosa reina Noor, el ascenso de Rania de Jordania y la reintegración en la vida pública de su olvidada suegra.

Todos tenían claro hasta hace apenas veinte años que de las cuatro esposas que el rey Hussein tuvo en su vida, Noor era su favorita, el primer hijo que tuvo con ella, Hamzah, el heredero que había escogido para sucederle, la princesa Muna, la más cuestionada de sus mujeres y Rania, plebeya y palestina, la princesa de la que nadie esperaba nada.

Pero con la llegada al poder de Abdalá el panorama cambió y la reina Noor acabó viviendo en sus carnes lo que suponía la desafección de la corte y que tanto ella como sus hijos pasaran a un segundo, tercero y cuarto plano.

Una mujer más joven, Rania , le «arrebató» su título y su glamour y una mujer de 58 años que había permanecido en la sombra desde su divorcio en 1971 la sustituía en sus funciones institucionales y en el poderoso rol de reina madre.

La caída y auge de la princesa Muna que inspira a Rania de Jordania

La princesa Muna no nació royal, ni musulmana ni llamándose Muna: su nombre de bautismo es Antoinette «Toni» Avril Gardiner y su lugar de nacimiento la fría Inglaterra. Pero conoció a Hussein cuando tenía 19 años y acabó casándose con el monarca jordano el 25 de mayo de 1961 vestida de Ronald Paterson y con flores de azahar en el cabello.

No se convirtió en princesa hasta que dio a luz a su primer hijo, el actual rey Abdalá, y por poco no se convirtió en la única de las cuatro esposas de Hussein que jamás llegó a ser proclamada reina. No es el único detalle que muestra que no fue la consorte mejor tratada ni la más querida.

Sus detractores expandieron el rumor de que, en realidad, no se había convetido al islam e incluso la bautizaron con el mote de «la mecanógrafa de Ipswich» por su pasado como secretaria.

Su matrimonio con Hussein apenas superó a la década y en el trascurso de esos diez años como consorte real Muna dio a luz a cuatro hijos, pero tuvo que ver cómo su esposo prefería nombrar a su hermano heredero al trono antes que a su primogénito, Abdalá.

Como el rey jordano no estaba obligado de informar cuándo deseaba divorciarse de una de sus esposas (de hecho la ley le permitía tener hasta cuatro a la vez y para divorciarse bastaba con que lo proclamara ante un juez) la fecha exacta de la separación de Hussein y Muna es imprecisa.

La versión más amable de la historia afirma que Muna y Hussein se separaron en algún momento de 1971, pero la agencia Reuters en aquella época no informó de que ese matrimonio hubiera acabado hasta que Hussein no se casó con su tercera mujer, Alia Toukan, el 24 de diciembre de 1972.

En el breve anuncio oficial que comunicó al mundo esa tercera boda se anunciaba que el proceso de divorcio de la princesa Muna había tenido lugar antes de la ceremonia, pero sin precisar más.

Tampoco se comentó a posteriori cuál era el paradero de la princesa depuesta, sólo se sabía que conservaría su título de princesa y, lo que era más importante, sus valiosas tiaras de diamantes, una generosa pensión y una mansión en Londres.

Las valiosas lecciones que aprendió Rania de su suegra

Decir que el papel de Muna a partir de ese momento era discreto es quedarse corto. Se sabe que se mantuvo alerta de lo que sucedía en palacio, continuó viviendo en Ammán y que incluso se convirtió en un apoyo para todos los hijos de su ex marido, pero poco más.

La reina Rania de Jordania le da la mano a su suegra, la princesa Muna / instagram

Por no aparecer no figura ni en las fotos de la boda de su propio hijo con Rania . Quién aparece en esos retratos es la reina Noor.

Pero sin duda la recién llegada a la corte hachemita aprendió mucho más de su suegra que de la reina consorte Noor: para empezar el don de la paciencia y el de hacer buenos contactos.

Como Muna, Rania llegó a Jordania siendo una extranjera y de origen plebeyo. Pero recibió un consejo impagable de su suegra: antes de casarse debía conseguir el favor de la todopoderosa reina madre, Zein al-Sharaf Talal, la madre de Hussein que tejía y destruía reputaciones con solo enmarcar una ceja.

Zein fue de las detractoras del matrimonio de su hijo con la princesa Muna y la que le dio el visto bueno a Rania. «Tú serás el diamante de la corona jordana», le dijo. Pero incluso tras aquel reconocimiento y aquella boda Rania era solo la esposa de un príncipe que no estaba destinado a nada grande.

En 1999 todo eso cambió: Muna, la princesa que tuvo que felicitar a Noor el día de su boda con su ex marido, y Noor, la monarca que acababa de perder el poderoso lugar de reina madre, quedaron oficialmente frente a frente y Rania supo aliarse con su suegra y sacar ventaja de la situación.

Vídeo. Quién es quién en la familia real jordana

Ahora ya nadie discute que como comentaban en la prensa de hace veinte años «un lirio del valle llamado Rania ha sustituido a una azucena como la reina Noor», pero el ascenso de la nueva reina tiene como sombra a la princesa Muna, la madre de Abdalá a la que Rania acompañó de la mano este mismo fin de semana entrando en el Parlamento jordano.

Mientras, y a pesar de haber cumplido ya 80 años, la agenda de la princesa Muna no para de crecer y se parece sorprendentemente a la de otra consorte real europea, nuestra reina Sofía.

Este mismo año, en junio, Muna acudió a la ópera en Ammán, mientras que en marzo dirigió un homenaje a las enfermeras jordanas por su labor durante la pandemia y asistió a la primera conferencia sobre autismo que se ha dado en suelo jordano.

También ostenta el cargo de presidenta del consejo de enfermería jordano y en 2020 incluso representó a su país en un foro de la ONU. Muna y Rania son, sin duda, las reinas imparables de Jordania.