Los reyes de España, don Felipe y doña Letizia, y las infantas Elena y Cristina, en el funeral de la Infanta Alicia de Borbón Parma, en 2017. /
Han pasado más de 20 años desde aquella primera foto en la que posaron juntas doña Letizia, todavía Letizia Ortiz a secas, y sus futuras cuñadas, las infantas Elena y Cristina , junto a sus familias. Fue en la pedida de mano de la aún periodista y del Príncipe de Asturias, el 6 de noviembre de 2003. Aquella imagen armónica duró poco.
La adaptación de doña Doña Letizia a su nuevo papel fue larga y llena de dificultades. Su relación con el rey emérito nunca fue buena y tampoco con sus cuñadas, las Infantas Elena y Cristina, cuyo vínculo comenzó a deteriorarse muy pronto.
Parece que las infantas pensaron que Letizia sería fácil de manipular, por su falta de experiencia, pero la situación fue la contraria: Letizia tenía una fuerte personalidad y tuvo claro, desde el principio, que sus cuñadas debían tener el menor protagonismo posible. Los años, especialmente en el caso de Cristina, le dieron la razón.
Doña Letizia y doña Elena poco tenían que ver: no solo su carácter era distinto, sino también su educación y su forma de ver la Corona. A la duquesa de Lugo le habían inculcado que el servicio al Rey -y lo que representa- era algo emocional, un honor y un deber, que uno llevaba siempre consigo.
Para doña Letizia se trataba de algo profesional, que desaparecía una vez se apagaban las luces de los actos oficiales. Doña Elena, como otros miembros de su familia no podía entenderlo y es un tema que siempre la ha irritado.
Sin embargo, el mayor desencuentro entre ambas comenzó con la muerte de Erika Ortiz, la hermana pequeña de la reina. La joven falleció, en terribles circunstancias, en 2007 y una de las personas en las que doña Letizia encontró su mayor apoyo fue su cuñado , Jaime de Marichalar.
El marido de la infanta Elena se convirtió en un baluarte para doña Letizia en aquellos difíciles momentos. Era cariñoso, atento y educado. Cuando se anunció « el cese temporal de la convivencia » entre él y la infanta Elena, poco después, doña Letizia apoyo a Jaime. Elena, cuya relación con doña Letizia era de todo menos amable, lo interpretó como una traición.
Doña Letizia comparte confidencias con sus cuñadas, la infanta Elena y Cristina, en compañía de don Felipe e Iñaki Urdangarín. /
La relación con la infanta Cristina no empezó mucho mejor. La complicidad que parecía haber entre ellas desde el principio, se convirtió en un total desencuentro. Doña Cristina era la hermana favorita de Don Felipe y éste le pidió su apoyo cuando todavía guardaba en secreto su relación con doña Letizia. Iba a casa de su hermana y su cuñado cuando quedaba con ella en Barcelona.
Sin embargo, los entonces duques de Palma, no conocieron a Doña Letizia hasta el mismo día que lo hizo el resto de la familia. La relación entre las cuñadas siempre fue (o al menos eso parecía) cordial. Sin embargo, parece que doña Cristina tuvo siempre una actitud altiva y distante con la princesa de Asturias.
Las cosas empezaron a torcerse en 2005, con motivo del bautizo de Irene Urdangarin . Los padres de Iñaki viajaron hasta Madrid para asistir a la ceremonia y los exduques de Palma les pidieron a Felipe y a Letizia si podían quedarse a pasar la noche en el Pabellón del Príncipe, residencia de los Príncipes de Asturias, ya que en Zarzuela no entraban todos. El padre del ex jugador de balonmano estaba delicado de salud y su hijo no quería que fuera a un hotel.
Pero doña Letizia, en el tercer trimestre de embarazo de su hija Leonor, no permitió que los Urdangarín durmieran en su casa, con el pretexto de que no se encontraba bien. Iñaki y Cristina recibieron el no con estupefacción, y, a partir de entonces, cambiaron su percepción de doña Letizia.
Doña Letizia y don Felipe con la infanta Elena, la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín en la boda de Nicolás de Grecia. /
Otro de los desencuentros con la infanta Cristina se produjo en 2006. Ese año, la Casa del Rey vetó la presencia de doña Letizia en el Foro de Davos, con la excusa de que solo había contraído matrimonio un año y medio antes y era pronto para que tuviera una agenda propia.
El Foro Económico Mundial de Davos es una fundación sin ánimo de lucro que congrega, en la asamblea que celebra anualmente en esa localidad suiza, a los principales líderes políticos, empresariales e intelectuales del mundo. Es una ocasión única para codearse con la élite política y financiera mundial. Davos estaba intentado invitar también a la infanta Cristina, con ayuda de la fundación Nóos.
Cuando Letizia supo que su cuñada sí acudiría a Davos, se opuso rotundamente. Finalmente, la Casa del rey decidió que tampoco Cristina acudiera al foro internacional, lo que provocó un ernorme disgusto en Cristina y que las relaciones entre la hoy Reina y su cuñada, se agriaran casi por completo.
La relación de doña Letizia con la familia de su marido, los griegos , nunca fue fluida y los primos han sido también la excusa de los desencuentros entre doña Letizia y sus cuñadas.
En 2014, con motivo del 50 aniversario de la muerte del rey Pablo, padre de la reina Sofía, la tensión subió de intensidad. Tras la ceremonia religiosa, se celebró un almuerzo para toda la familia. Don Felipe y Doña Letizia regresaron a España sin comer, algo que molestó profundamente a doña Sofía y a su familia. Fue el último viaje de doña Letizia a Grecia con la familia materna del rey Felipe.
Otro gesto que dolió a la infanta Cristina fue no permitir que su hija Irene hiciera la Comunión en la capilla del jardín del Palacio de la Zarzuela. Irene tuvo que hacerla, el 2 de mayo de 2015 en la parroquia de Harmance, en Suiza, siendo la única nieta de los Reyes Eméritos que la hace en un sitio diferente.
Pero fue estallido del caso Nóos, en 2010, terminó de desarbolar cualquier atisbo de cordialidad entre la reina y las infantas . La ex duquesa de Palma de Mallorca no puede pisar la isla al menos, mientras su hermano, Felipe VI, y su cuñada, la Reina Letizia, se encuentren en ella. Quizá se vean en privado, como es posible que haya ocurrido este verano, pero lo que no conseguirá nadie es una fotografía juntos.
Es parte del cordón sanitario impuesto por el equipo del Palacio de la Zarzuela para que el Caso Nóos no dañe (más si cabe) a la institución. La Familia Real la forman hoy los reyes Felipe y Letizia y sus hijas, mientras que don Juan Carlos y doña Sofía son «eméritos». Este gesto lo sintió doña Elena como una puñalada. Lo de «emérito» parece que lo ve humillante.
Al convertirse en familia de Rey y no ser familia real, Elena y Cristina se han quedado sin asignación y sin agenda. Elena se siente desplazada. Está muy dolida. Tanto Elena como Cristina responsabilizan a doña Letizia de este alejamiento y del cordón sanitario. Sienten que, desde el principio, intentó rebajar su poder en el seno de la familia y que lo ha conseguido.
Pero está claro que todas estas decisiones van más allá de una disputa ente cuñadas. Aunque la celebración del 80 cumpleaños de doña Sofía, en el Palacio de la Zarzuela, en 2018, fue la prueba de que, en lo personal, las cosas nunca han ido bien.
Tras ser declarada inocente de los cargos que se le imputaban por el Caso Nóos y a petición de su madre doña Sofía, Felipe VI levantó el veto sobre su hermana para que pudiera entrar en Zarzuela. Doña Letizia posó para la foto familiar, pero parecen que no se saludaron, ninguna de las tres.