Uno de los nigiris de Kinu Sevilla donde se puede disfrutar de una de las mejores barras omakase de España.
Aficionadas como somos a las experiencias gastronómicas que dejan huella, las barras omakase son algo que hay que disfrutar, al menos, una vez en la vida. Porque el lujo de disfrutar de la cocina japonesa dejándose llevar por el chef, deleitándonos la vista viendo cómo prepara cada una de las elaboraciones y disfrutando de sabores únicos es un placer que merece ser vivido.
Y aunque todavía son minoría en nuestro país, y solo en Madrid y Barcelona es posible disfrutar de más de una opción omakase, hemos recorrido España de norte a sur y de este a oeste para acercarte a esta tradición en la que el comensal deposita su confianza en el itamae, o maestro. Una propuesta que además de deliciosa es tremendamente cómoda, porque una solo tiene que dejarse llevar, sin tener que pensar qué te apetece comer.
Así que anímate a «dejarte seducir por el itamae», que según algunos es la traducción de la palabra omakase, y toma nota de estos locales con los que vas a alcanzar el cielo de la cocina japonesa.
Una de las creaciones que podemos disfrutar en el omakase del restaurante Kinu Sevilla. /
En el corazón de Sevilla la forma más tradicional y pura del sushi cobra vida de la mano de los apasionados itamae (chefs) de Kinu, un espacio en el que la exquisita propuesta culinaria se disfruta con los cinco sentidos. El restaurante también cuenta con un comedor en el que ofrecen un interesante menú degustación y una carta en la que las recetas clásicas japonesas y las raíces andaluzas se dan la mano. Para vivirlo.
El sashimi del restaurante barcelonés Kintsugui. /
La degustación en barra del Kintsugi corre a cargo del chef Héctor Ribeiro, que nos propone una cocina de autor en la que el pescado y el marisco del Delta del Ebro son protagonistas. Una experiencia gastronómica con personalidad propia en la que la cocina nipona y productos tradicionales del saber culinario mediterráneo se dan la mano en una experiencia inolvidable.
El nigiri de Virrey del restaurante madrileño Quintoelemento. /
La bóveda retráctil de este local situado en el Barrio de las Letras permite al comensal perder la noción del tiempo. Un lujo para el que el chef Juan Suárez de Lezo propone un diálogo íntimo de 12 pases, en el que la esencia futurista del espacio llega hasta el plato. En constante renovación, el próximo 7 de mayo llegará una nueva versión de su propuesta omakase, en la que el Mediterráneo estará muy presente.
Nuria y José Miguel, propietarios del restaurante valenciano Nozomi, preparando uno de sus platos. /
La primera mujer entrenada por el maestro Yuji Matsuo es Nuria Morell, una española amante de la cultura del Sol Naciente, que dirige este restaurante valenciano que tiene la despensa mediterránea como delicioso punto de partida. Compuesto por catorce pasos, este apasionado y personal acercamiento a la gastronomía nipona tiene un nombre que en español es toda una declaración de intenciones: «la ilusión de un sueño cumplido».
Algunas de las creaciones que podemos encontrar en el omakase del restaurante madrileño Zuara Sushi. /
Reconocido con una estrella Michelin, en Zuara Sushi, David Arauz y su equipo ofrecen, a solo 12 comensales por servicio, una interpretación del producto con diferentes técnicas y sabores. Su elegante barra, o su mesa privada se convierten en el espacio perfecto para disfrutar de su personal interpretación de producto a través de técnicas y sabores únicos que nos trasladan al otro lado del mundo.
Borja Rey en plena faena, con uno de los platos de su restaurante Zushi, en Burgos. /
El primer omakase de Castilla y León llegó a Burgos con este restaurante que tiene al frente a Borja Rey, un joven al que su amor por la gastronomía japonesa le ha convertido en pionero y referencia. El equilibrio entre los sabores y el corte del pescado son el secreto de esta singular experiencia, de la que pueden disfrutar un máximo de diez comensales .
El gusto y el apetito del cliente marcan el menú omakase que hace el chef Hugo Muñoz, con productos de temporada y referencias locales como constante en una propuesta que se sumerge en la cocina japonesa y sus lazos con el mundo. Situado en el madrileño barrio de Chamartín, la particular forma de ver y entender la gastronomía de Hugo Muñoz ha sido distinguida con una estrella Michelin.
El pescado gallego madurado del restaurante coruñés Omakase. /
En Omakase cada plato se elabora con pescado gallego madurado y se presenta a través de técnicas depuradas, en las que el respeto a la tradición nipona es permanente. A excepción del arroz, que llega de Kioto, el vinagre Akazu y el sake, todo en este íntimo espacio situado en un emplazamiento tan emblemático de la ciudad gallega celebra una suculenta hermandad entre Japón y Galicia.
Uno de los platos elaborados por el chef Ben en el restaurante barcelonés Asagumo. /
En Asagumo (nube de amanecer en japonés), el chef Ben y su equipo transmiten los rituales que rodean la cultura culinaria japonesa a través de sabores auténticos y presentaciones en las que no falta detalle. Ubicado en el barrio de Sant Gervasi, también dispone de una carta en la que el sushi, en sus diferentes formas y cortes, es el protagonista indiscutible.
Misticismo y singularidad se dan la mano en Tora (tigre en nipón), donde la fusión de la tradición nipona y las técnicas más vanguardistas dan lugar a un menú de 17 pases. Situado en el madrileño barrio de Salamanca, esta nueva forma de entender la cocina nos regala aromas, texturas y sabores únicos con los ingredientes tradicionales de la cocina española como protagonistas.