Detalle del restaurante Manifesto 13, un espacio cálido con una propuesta gastronómica que ofrece una perspectiva única de la cocina italiana. /
La cocina italiana es prima hermana de nuestra gastronomía, unidas como están por la envidiada dieta mediterránea y porque las posibilidades de degustar una buena pasta fresca son, en algunas ciudades, infinitas. Y desde hace unos meses, en Madrid, encontramos una perspectiva única del arte culinario italiano y, una vez que lo pruebas, la conclusión es clara: es mi nuevo restaurante favorito que no voy a dejar de recomendar a mis amigas.
Manifesto 13 es el nombre de este restaurante que ya muchos han convertido en su espacio de referencia y, de miércoles a domingo, cuenta con una amplia y fiel clientela dispuesta a disfrutar de sus deliciosos platos. Situado en el barrio de Chamberí, en la calle Hartzenbusch, 12, este local es el lugar perfecto para disfrutar de una comida o cena inolvidable, que además podemos acompañar de una carta líquida repleta de atractivos.
Inspirado en las bottegas italianas y combinando un estilo neoyorquino, esto es lo que podemos encontrar en el proyecto de los hermanos Nicholas y Mark Duncan en la que «a modo nostro» es su lema principal.
Con la creatividad por bandera y la innovación como credo, la propuesta gastronómica de Manifesto 13 se construye a partir de ingredientes de calidad y productos de temporada en la que los pequeños productores tienen especial protagonismo. Cada uno de sus platos es una contundente, y sabrosa, declaración de principios en la que se desafía la tradición llevados por su pasión por la cocina italiana.
En su carta, tan exquisita como concreta y siempre en constante evolución, el comensal puede encontrar una selección de bocados, que son en realidad una pequeña oportunidad de disfrutar de deliciosas elaboraciones, entrantes en los que la técnica al servicio del mejor producto da lugar a preparaciones inolvidables y una selección de pastas, cinco, como en el resto de apartados, que combinan la artesanía de su obrador con recetas de toda la vida llevadas más allá de lo convencional.
La delicadeza de la anchoa de Santoña, brioche, mantequilla artesanal de oveja y salsa verde y el sabor del tartar de venado sobre tosta, pimienta de Java y cognac fueron nuestras primeras elecciones y la primera impresión de que no estábamos ante un restaurante italiano más. La lengua tonnata, que parte del vitello tonnato que ahora es tan popular, apuesta por un ingrediente principal poco común y lo convierte en un bocado delicado, tierno y sabroso, tan rico que una no puede evitar preguntarse por qué escogió compartir ese plato.
Los rigatoni alla genovese, con una pasta en el punto justo y una salsa de carne de vacuno y cerdo tierna y sabrosa, nos confirmaron que el elevado nivel de calidad y exigencia estaba presente en cada una de sus elaboraciones. Y dejamos para la nuestra próxima visita, que la habrá y no muy tarde, uno de los platos más solicitados de Manifesto 13, los agnolotti de piña y parmigiano, mantequilla artesanal y salvia frita.
Para quienes deseen cerrar la velada o comida con carne o pescado, Manifesto 13 nos propone un plato de cada opción: presa ibérica a la milanese, con boniato y berenjenas, o rape con salsa allo zafferano y calabacines. Conviene dejar un hueco para el postre, ya sea para el tiramisú, si tenemos la suerte de que no se haya acabado, o su falsa tarta de chocolate, acompañado de nata casera y aceite de oliva, para redondear cada mordisco.
Con una carta de cócteles que reinterpreta clásicos y sigue los mantras del proyecto, y una carta de vinos centrada en vinos de pequeños productores, su ambiente cálido, sus estructuras de hormigón vistas y su decoración vintage son otros de los valores de esta propuesta gastronómica que, sin duda, eleva la escena gastronómica madrileña y suma un nuevo restaurante a nuestra agenda de lugares a los que hay que volver una y otra vez.